Uno de ello convencer al mercado de que es la mejor ejecutiva para presidir Santander

Una agenda repleta de nuevos retos

Banderas a media asta en la Ciudad Financiera de Santander, en Boadilla del Monte (Madrid).
Banderas a media asta en la Ciudad Financiera de Santander, en Boadilla del Monte (Madrid).

Ana Botín llega a la presidencia del grupo Santander en un momento aún en ebullición en el sector financiero europeo. Pese a que la crisis bancaria en España está dando sus últimos coletazos y la banca ha comenzado a recuperar una parte del músculo perdido durante los casi siete últimos años, la recuperación es todavía muy débil.

El negocio bancario no reacciona, aunque los beneficios poco a poco se van recuperando, más por las menores dotaciones y la generación de plusvalías que por la mejora de la actividad financiera. Uno de los primeros retos a los que debe enfrentarse Ana Botín es recuperar el peso que España ha tenido históricamente en el conjunto del grupo financiero.

Desde que se inició la crisis bancaria en el país en 2008 España ha perdido influencia en el grupo, tanta que ha sido durante el pasado semestre cuando la cuenta de resultados en España ha permitido al grupo enterrar las pérdidas. Pese a ello, las ganancias en el mercado doméstico han sido muy escasas en el semestre, de 200 millones, cifra que se aleja mucho de los 3.000 millones de euros que había fijado Emilio Botín como objetivo para 2016.

Abrir definitivamente el grifo del crédito para las pymes y familias es otro de los retos que se ha fijado el banco para los próximos años y que la nueva presidenta debe cumplir.

Brasil, la gran apuesta del banco, también ha comenzado a dar muestras de debilidad. Mientras que la filial de Reino Unido, en la que Ana Botín ha ocupado el cargo de consejera delegada en los últimos cuatro años se ha convertido en el principal motor del grupo.

El presidente de Santander UK, Terry Burns, aseguró ayer que Ana Patricia Botín “convirtió tres antiguas cajas de ahorros en uno de los bancos de más éxito de Reino Unido... Gracias a su dinámico liderazgo, estamos ahora en una posición única y privilegiada para el futuro”.

El bagaje internacional que le ha proporcionado desarrollar parte de su carrera bancaria entre Estados Unidos, Reino Unido y España, entre otros países, le ha permitido tener una gran visión, que aprovechará para crecer aún más en le exterior, según explican varias fuentes. Antes deberá recuperar la rentabilidad del grupo, muy dañada por la crisis.

También debe convencer al mercado que es la ejecutiva idónea para presidir el grupo. Algunos fondos de inversión e instituciones internacionales han criticado que el apellido Botín siga heredando la gestión del grupo Santander, pese a que ya nada tiene que ver este banco con el presidido en 1909 por el bisabuelo de la banquera. Más, además, cuando la participación de la familia Botín en su capital no llega al 2%.

“Ha sido educada para ser banquera y suceder a su padre. No le asusta para nada competir codo a codo con cualquier ejecutivo en el mundo. Pocos directivos pueden presumir de su preparación”, señala un ejecutivo de la competencia. Los test de estrés que realizará en breve el Banco Central Europeo a las principales entidades financieras de la zona euro pueden ser también un desafío para el grupo. En la firma restan importancia a este examen que pasarán sin problemas, según declaran en la firma.

Ana Botín también estrenará la supervisión banaria única europea, cuyo proceso se iniciará en noviembre. Rejuvenecer parte del consejo y de algunas comisiones del banco también forman parte de la agenda de la banquera, según algunas fuentes, que recuerdan quehace algo más de un año, Emilio Botín inició un cambio en el banco para rebajar la edad de la cúpula directiva. Javier Marín, consejero delegado de Santander es un ejemplo de este giro, y que ya contó con el apoyo de Ana Botín.