Adiós a un gigante de la banca

Un liderazgo basado en el contagio del entusiasmo

El secreto de Emilio Botín: su carisma y la capacidad de arrastrar a toda la plantilla tras el proyecto de Banco Santander

Emilio Botín, en una conferencia a directivos en Esade, en mayo de 2008.
Emilio Botín, en una conferencia a directivos en Esade, en mayo de 2008.

Heredó un banco que ocupaba el número siete en el ranking en España y lo convirtió en una de las entidades más importantes del mundo”. Así resume Manuel Romera, director del sector financiero del IE Business School, la figura de Emilio Botín, el presidente de Banco Santander que falleció ayer en Madrid. “Para lograr algo así debes tener la confianza de absolutamente toda la gente que te rodea y tener una capacidad de trabajo que muy poca gente posee”, añade.

En el mismo sentido apunta Sandalio Gómez, profesor de Dirección de Personas de IESE: “Tenía un carisma personal que todo el mundo asumía y aceptaba. Era capaz de arrastrar y estimular a la gente, una peculiaridad que caracteriza al verdadero líder”. Esta motivación estaba presente en todas las estructuras de la entidad bancaria. Consiguió identificar a todos los trabajadores de Banco Santander con la casa. “Desde los que sirven la comida en la ciudad financiera de Boadilla hasta los que trabajaban a su lado. Eso no pasa en todas las compañías”, recuerda Romera. Su talento, dedicación y competencia para el trabajo llamaban la atención. “Era una persona que podía tener una reunión a las ocho de la mañana después de haber jugado al golf”, añade.

La sucesora buscará su propio estilo

Un liderazgo basado en el contagio del entusiasmo

Ana Patricia Botín llega a la presidencia de Banco Santander tras haber desempeñado el mismo cargo en Banesto y en la filial del grupo Santander en Reino Unido. “Asume una gran responsabilidad”, afirma Sandalio Gómez, de IESE, aunque preparación no le falta. Licenciada en Ciencias Económicas, se graduó en Economía en el Bryn Mawr College de Filadelfia y estudió un posgrado en la Universidad de Harward. “Aun así, el legado y carisma de Botín va a ser complicado que pueda asumirlo la nueva presidenta. Tendrá que demostrar que el puesto no le queda grande”, explica.

Los expertos coinciden en que la personalidad de Botín era única. “Por ello Ana Patricia tendrá que sustituir el carisma de su padre por un nuevo estilo, suyo y personalizado”, afirma Gómez. Hasta la fecha, la sucesora no ha hecho muchas apariciones públicas, por lo que su carácter es poco conocido. “Habrá que esperar a que pase un tiempo. Lo que está claro es que no debe jugar a ser un nuevo Emilio Botín. Tiene que fijar su estilo, porque le ha llegado el momento de tomar decisiones”, explica el experto.

El reto primordial con el que se encuentra la nueva presidenta es el de gestionar un gran banco en una nueva etapa para el sector financiero. “Si quiere que Banco Santander siga jugando en la liga de las grandes entidades tiene que jugar la asignatura pendiente del mercado chino”, afirma Marcel Planellas, de Esade, quien conoció personalmente a Emilio Botín.

No hay que olvidar que la heredera de la entidad representa también a una nueva generación. “Es el relevo generacional y natural que necesita la compañía”, explica Planellas. “Tiene que conformar su estilo propio teniendo en cuenta todos estos aspectos. Por ejemplo, creo que debe darle importancia al ámbito tecnológico e informático, ya que el futuro de la banca va a estar supeditado a este sector”.

Emprendedor, innovador, visionario, rompedor... Son muchos los términos con los que los expertos definen al expresidente, pero si hay uno que cobre especial fuerza es sin duda el de estratega. “Tomó decisiones que orientaron el futuro a medio y largo plazo del banco y se metió en campos en los que nunca nadie había entrado, como quitar las comisiones, apostar por la expansión geográfica o aventurarse en el patrocinio de la Fórmula 1”, explica Gómez.

Romera ilustra esta idea de otra forma: “Actuaba y luego pensaba”. El mejor ejemplo para explicar esto lo encuentra en las medidas que promulgó el banquero para promover la libre competencia. “Sabía como se funcionaba en Europa y en el resto del mundo. Como su aspiración era salir de España y cruzar fronteras, se amoldó a las circunstancias”, explica.

Botín no se conformó ni se estancó tras llegar a la presidencia de la entidad. Arriesgó y tomó decisiones que ayudaron al banco a crecer. “La gente conoció la figura del banquero y la respetó. El mejor líder es el que se esmera en crecer, y eso es lo que hizo”, explica Romera. Desde el comienzo tuvo claro que aspiraba a convertirse en un banco internacional, por lo que puso especial empeño en formar equipos y personas con el estilo propio y característico de la casa. Así lo explica Romera: “Se interesó desde el primer momento por el sector universitario, en las escuelas de formación y en los posgrados. Un líder siempre tiene en mente el futuro de su compañía”.

Pero el buen líder no se diferencia solo por tomar las decisiones correctas en el momento oportuno, sino también por contagiar de vehemencia al resto de la plantilla. “Cuando Botín tomaba una decisión lo hacía con un entusiasmo que se transmitía a quienes trabajaban con él”, explica Gómez. “Hace tres meses estuvo en el IESE y actuaba con una espontaneidad, una naturalidad y un empuje que incluso asustaban”, recuerda el profesor.

Algo que hizo muy bien, construyó una imagen amable y la supo aprovechar, tanto con la plantilla de su entidad como con la gente de fuera. Así lo explica Marcel Planellas, profesor de Esade: “Su estilo daba importancia a la puesta en práctica del sentido corporativo y de la unificación de la marca. Y además él era el primero que hacía lo que decía”, asegura. Planellas se refiere a la utilización del color rojo como imagen de marca. “Una vez vino a participar en una clase. A pesar de no ser una visita de negocios, vino con la corbata roja”, añade.

Ceferí Soler, profesor de dirección de personas en las organizaciones del Esade, pone como punto negativo la falta de diversidad de opinión en los consejos de administración de Banco Santander. “Botín solo se rodeó de la gente que quiso y todas las decisiones importantes las tomaba él”, asegura.

¿Qué se podría aprender de este coloso de las finanzas? Los expertos lo tienen claro: “Con una visión de futuro y mucho trabajo puedes llegar a donde quieras”, explica Planellas. Romera añade otra cualidad: “El trato cercano con la gente con la que se relacionaba, algo que está presente en todos los aspectos de la casa”. Además, destaca que a pesar de ser una gran compañía global, sigue siendo una empresa con un funcionamiento muy familiar.