Su hija, Ana Patricia, lo releva en el cargo

Muere Emilio Botín, presidente del Banco Santander

Faltaba cerca de un cuarto de hora para las 9 de la mañana cuando el Banco Santander comunicaba a la CNMV el fallecimiento de Emilio Botín, presidente de la entidad, a los 79 años de edad.  "Banco Santander lamenta comunicar el fallecimiento de su Presidente Emilio Botín", señalaba el hecho relevante enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. "De acuerdo con lo previsto en el artículo 24 del reglamento del consejo, durante el día de hoy se reunirán la comisión de nombramientos y retribuciones y el consejo de administración para designar al nuevo presidente del Banco", añade la nota. Poco después trascendía que su hija mayor, Ana Patricia Botín, que hasta ahora lideraba la filial de Santander UK sería su sucesora como presidenta de la entidad.

A pocos días de celebrar su 80 cumpleaños (lo celebraría el 1 de octubre), Botín fallecía, según fuentes cercanas a la entidad, a causa de un infarto de miocardio. El entierro se celebrará el jueves en la localidad cántabra de Puente de San Miguel, en el Panteón familiar y, por decisión de la familia, la ceremonia será estrictamente familiar. Las banderas en la Ciudad Financiera en Boadilla (a las afueras de Madrid) ondeaban a media asta desde primera hora.

Botín pasaará a la historia como el banquero que llevó al Grupo Santander a convertirse en el primer banco de Latinoamérica, el segundo de Europa y el undécimo del mundo por capitalización, con un valor de más de 90.000 millones de euros. Con cerca de 14.000 oficinas, 183.000 empleados y 3,3 millones de accionistas, el Banco Santander -fundado en 1857- se ha convertido de la mano de Botín (entidad que preside desde 1986) en un referente bancario en el mundo con un modelo de negocio apoyado en agresivas políticas comerciales, una fuerte diversificación y clara apuesta por la internacionalización. Al cierre de 2013, el grupo alcanzó un beneficio neto de 4.370 millones de euros y activos totales de 1,11 billones de euros.  Con una capitalización de 91.800 millones de euros, Banco Santander se ha convertido en la primera entidad española por activos y valor en Bolsa, la primera de Latinoamérica y una de las primeras de la zona euro.

Las reacciones del mundo financiero, político y empresarial no se hicieron esperar. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, calificaba de “mazazo” el fallecimiento del presidente de Banco Santander, Emilio Botín, a quien ha destacado como “un gran embajador de la marca España” y ha alabado su labor para convertir la entidad financiera en “la más importante” de España. Por su parte, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha expresado hoy su “tristeza” por el fallecimiento del presidente del Banco Santander, Emilio Botín, y ha trasladado su solidaridad a la familia. También el coordinador general de IU, Cayo Lara, lamentó la muerte del banquero.

En el mundo financiero, el Banco de España reconocía la “extraordinaria” labor desarrollada “durante décadas” por Botín al frente del Santander, al mismo tiempo que ha subrayado que supo unir el interés de su banco “con el servicio y el respeto a los intereses generales de España”.   Francisco González, presidente de BBVA, lamentaba la muerte y transmitía el pésame a la familia, mientras el presidente del Grupo La Caixa, Isidro Fainé, ha expresaba su pésame a la familia destacaba su “profundo respeto y admiración profesional” hacia el banquero y su "estrecha amistad personal”.

Por su lado, el presidente del Banco Popular, Ángel Ron, destacó la contribución de Botín al prestigio internacional del sistema financiero español y el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, destacó que ha sido una “figura crucial del sistema financiero español”.

En otros ámbitos empresariales se sucedían reacciones. El presidente de CEOE, Juan Rosell, lamentaba “una gran pérdida para el empresariado español”. El presidente de Telefónica, César Alierta, definía al banquero como “una figura irrepetible” en el panorama español e internacional.

Vida de un banquero

Nacido el 1 de octubre de 1934 en Santander, y licenciado en Ciencias Económicas y en Derecho, Emilio Botín se incorporó al consejo del Banco Santander en 1960. El presidente del mayor banco de la eurozona bisnieto, nieto, sobrino, hijo, hermano y padre de banqueros. Accedió a la presidencia en 1986, en sustitución de su padre. Pronto demostraría que su nombramiento no se limitaba a cuestiones puramente genealógica: bajo su timón, la entidad pasó de ser un banco industrial a convertirse en un gigante financiero trasnacional, firmemente asentado en Brasil y Reino Unido. Su red de alianzas fue amplia: Banca Champalimaud en Portugal, Société Générale en Francia, The Royal Bank of Scotland (en Reino Unido), el alemán Commerzbank, el italiano San Paolo o el marroquí BCM.

Su agresiva política de compras le permitió crecer dentro y fuera de España. La primera, y una de las más sonadas, fue la adquisición de Banesto, uno de los mayores bancos españoles por uel entonces, en 1994, después de la intervención del Banco De España unos meses antes. Esa operación supuso además la incorporación al grupo de Alfredo Sáenz, un aliado capital en las últimas dos décadas de su carrera. Apenas cuatro años después pondría sus ojos sobre el Central Hispano, de mayor tamaño. La fusión se produciría a finales de la década, en una carrera con la operación que protagonizaron BBV y Argentaria, su gran rival español. 

A principios de la década pasada comenzó el desembarco en Latinoamérica. Su gran objetivo fue Brasil, y se hizo realidad a través de Banespa, un gigante bancario radicado en São Paulo que le permitió situarse en el mapa.

Le sobrevivien seis hijos: Ana Patricia, está destinada a sucederle en la presidencia e la entidad financiera. Carmen, Emilio, Carolina, Paloma y Francisco Javier.