La banca minorista de Barclays dio pérdidas en 2013

El gigante extranjero que se comió al Zaragozano

Sucursal de Barclays en el centro de Madrid.
Sucursal de Barclays en el centro de Madrid.

Lleva 40 años en España, pero fue en 2003 cuando Barclays dio su salto definitivo en el negocio minorista en este país al adquirir el Banco Zaragozano. Brillaban en España otras entidades extranjeras como Deutsche Bank, lo comenzaba a hacer ING y Citi manejaba planes de crecimiento en un mercado que entonces era reconocido como "el milagro europeo".

Vino la crisis, el pinchazo de la burbuja del ladrillo y un endurecimiento de las reglas del juego para la banca. Todo ello motivó un repliegue de Barclays al segmento de inversión y a la banca privada, negocio este último que ha sido traspasado a CaixaBank junto al minorista y la banca corporativa.

Antes de anunciar la desinversión en España, la entidad británica quedó sumida en una fuerte incertidumbre con la marcha en enero de su consejero delegado, Jaime Echegoyen, y antes de Semana Santa con la salida de Pedro Fernández de Santaella, responsable de banca de inversión. después vendría el anuncio de una fuerte reestructuración con especial énfasis en el sur de Europa.

La banca minorista de Barclays en España estaba pasando una dura digestión de la crisis: en 2013 perdió 253 millones en este negocio tras provisionar 291 millones. Esta división española era la mayor que el grupo ha mantenido en Europa hasta que se la ha vendido a CaixaBank.

Los 800 millones que la entidad que preside Isidro Fainé ha pagado por Barklays Bank SAU (banca minorista, gestión de patrimonios y banca corporativa) incluyen 550.000 clientes atendidos por 2.400 empleados en una red de 270 oficinas. La rama de Barclays adquirida tiene unos activos de 21.600 millones; 18.400 millones en préstamos netos; 9.900 millones en depósitos y 4.900 millones de activos bajo gestión. Fainé ha valorado tanto la cualificación de su equipo profesional como la suma de productos y servicios. El refuerzo de CaixaBank en Madrid elevará el tono de la batalla comercial tras el ejercicio de reestructuración acometido por el sector bancario.