Cumbre europea

Los países del Este piden más peso en la cúpula de laUE

La canciller alemana, Angela Merkel, conversa con el primer ministro de Polonia, Donald Tusk.
La canciller alemana, Angela Merkel, conversa con el primer ministro de Polonia, Donald Tusk.

La cumbre europea que se celebra mañana 30 de agosto en Bruselas espera rematar la nueva cúpula de la Unión Europea, tras el primer intento fallido del pasado 16 de julio. La cita coincide con una escalada de tensión entre Rusia y Ucrania, que podría desencadenar mañana en nuevas sanciones comerciales por parte de la UE contra Moscú como represalia por su apoyo a los separatistas prorrusos del este de Ucrania.

Ese conflicto geoestratégico está provocando, además, una creciente división en el seno de la propia UE, entre los socios del antiguo bloque soviético, partidarios de plantar cara a Rusia, y los occidentales, más proclives a la negociación con Moscú.

En el reparto de cargos, la trifulca parece jugar a favor de los países del Este. Por primera vez desde la ampliación de la UE (2004) parecen a punto de encaramarse a la cúpula del club como medida compensatoria por los titubeos de Bruselas en la relación con Rusia. Polonia, como líder de facto del grupo de Europa Central y del Este, aspira oficial y extraoficialmente a los dos puestos en liza.

Los dos principales cargos a repartir son los de presidente del Consejo Europeo (ocupado ahora por el conservador belga Herman Van Rompuy) y el de Alto Representante de Política Exterior (la socialista británica Catherine Ashton).

En principio, el cargo de Ashton está reservado para los socialistas, según el acuerdo informal alcanzado en anteriores cumbres. La candidata con más probabilidades es la ministra italiana de Exteriores, Federica Mogherini. Pero eso no ha impedido que Varsovia presente también a su ministro de Exteriores, el conservador Radoslav Sikorski. Si la cumbre rechaza la candidatura de Sikorski y opta por Mogherini, como parece probable, Polonia cuenta con una segunda baza, la de su primer ministro Donald Tusk, para el puesto de Van Rompuy.

Rajoy espera hacerse con una cartera económica y con el Eurogrupo

Tusk ha negado varias veces su interés por el cargo, pero capitales como Berlín y Londres insisten en ofrecérselo. Si el primer ministro polaco mantuviera su negativa, podría abrirse el camino para otros primeros ministro o ex-primeros ministro del Este, como el conservador letón Valdis Dombrovskis, la conservadora lituana Dalia Grybauskaite o el liberal estonio Andrus Ansip. En todo caso, los países del Este parecen dispuestos a sabotear el nombramiento de Mogherini (que consideran representante de un país con estrechos lazos comerciales con el Kremlin) si no se les garantiza el equilibrio geográfico. En principio, ningún país tiene derecho de veto, porque estos nombramientos se aprueban por mayoría cualificada. Pero el actual presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, se comprometió a aprobarlos por unanimidad tras la cumbre que en junio eligió a Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea con el voto en contra de Reino Unido y Hungría.

Bazas de Rajoy

La reunión de mañana arranca a las cuatro de la tarde y servirá para negociar el reparto de carteras en la futura Comisión, presidida a partir de noviembre por el conservador luxemburgués Jean-Claude Juncker. España aspira a que su comisario (el eurodiputado Miguel Arias Cañete, salvo cambios de última hora) asuma un puesto económico como Comercio o Energía, además de que el ministro de Economía, Luis de Guindos, sustituya a mediados de 2015 al actual presidente del Eurogrupo (consejo informal de ministros de Economía de la zona euro). El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ya cuenta con el respaldo de la canciller alemana, Angela Merkel, para lograr ese segundo objetivo. Pero los socialistas, que ocupan ahora la jefatura delEurogrupo, podrían resistirse a cederla si no se les compensa. El presidente francés, François Hollande, ha convocado el sábado por la mañana en París a los gobiernos socialistas (siete) para hacer frente común.