El Ibex se queda a las puertas de los 10.700 puntos y el S&P supera los 2.000

Gasolina para el Ibex: celebra el cambio de discurso del BCE y se dispara un 1,8%

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo

El viento de la recuperación económica europea aminora, pero Mario Draghi parece dispuesto a enchufar el aire acondicionado y aumentar su potencia. Los últimos datos macroeconómicos conocidos en la zona euro dibujan un panorama gris, pero los inversores confían en que el Banco Central Europeo (BCE) adopte medidas no convencionales que sirvan para sostener la frágil recuperación.

El presidente del organismo alimentó estas expectativas con su intervención el viernes pasado, con los mercados del Viejo Continente cerrados, en la reunión de banqueros centrales en Jackson Hole. Hoy, por tanto, es el primer día en el que los inversores europeos pueden interpretar las palabras de Draghi. La intervención del banquero central ha permitido  subidas bursátiles  espectaculares  en toda Europa, nuevos mínimos en la rentabilidad de la deuda soberana y la depreciación del euro por debajo de los 1,32 dólares.

El Ibex se ha disparado un 1,81% al cierre y se ha quedado a las puertas de los 11.700 puntos, exactamente en los 11.690,1. Absolutamente todos los valores del selectivo han concluido la sesión en positivo, y las alzas en los parqués del Viejo Continente también han sido potentes, por encima del 1,5% en el Footsie británico, el Cac francés y el Dax alemán.

Desde el departamento de análisis de Bankinter definen la actitud adoptada por los inversores como la propia de un escenario en el que creen que siempre saldrán ganando. “Si los datos macro son flojos las Bolsas suben porque descuentan que la política monetaria será más acomodaticia, y si son fuertes, también se hace una lectura positiva al descontarse una mejoría de la economía”.

Mario Draghi se mostró dispuesto a aprobar nuevas medidas de estímulo en caso de que la recuperación económica en la zona euro siga debilitándose. El presidente del BCE se mostró más preocupado que en anteriores ocasiones por la inflación y habló de un deterioro de las perspectivas de inflación a cinco años, un indicador que no suele emplear y que refleja esa mayor inquietud por la evolución de los precios en la zona euro. Esta semana, el viernes, se conocerá el dato de inflación de agosto, que el mercado cree que se quedará en el 0,3%, alentando así el fantasma de la deflación. 

Los expertos de Barclays creen que el discurso de Draghi “representa un punto de inflexión en el lenguaje oficial del BCE al decir que la situación actual requiere acción en ambos lados de la economía (la oferta y la demanda). Posiblemente es la primera vez que un presidente del BCE defiende que es necesario estimular la demanda”. El banquero central también habló sobre la política fiscal en la zona euro, al reclamar una mayor coordinación en la región, lo que implícitamente significa, afirman desde Barclays, que "algunos países podrían emprender una política más expansiva (en particular, Alemania)". Además, Draghi "hizo suya la idea de un presupuesto europeo para financiar un amplio programa de inversión pública".

“Si el BCE decide esperar a ver el efecto de las TLTRO, creo que el mercado no se lo tomaría bien, porque lo que ahora descuenta es un programa de compra de activos ya, o al menos, que se anuncie antes de final de año”, afirma Nuria Álvarez, analista de Renta 4. En este sentido, José Luis Martínez Campuzano, estratega jefe de Citi en España, considera que “parece cada vez más evidente que el BCE tendrá que instrumentalizar nuevas medidas, pero en este caso de facilidad de crédito, como sería un programa de compra de activos. Nosotros nos inclinamos por un 60 % de papel público y 40% privado. Antes de final de año”.

Las palabras de Draghi han permitido ascensos en la Bolsa y también nuevos mínimos en los interés de los bonos soberanos en el mercado secundario de deuda. La rentabilidad del bono español a diez años ha concluido al mínimo histórico del 2,26%; el italiano, al 2,47%; y el alemán, al 0,95%. La posibilidad de que el BCE apruebe un programa de compra de activos permite esta caída de la rentabilidad (aumento del precio) de la deuba soberana. Todos los valores del Ibex sin excepción, se anotan importantes avances. 

Los inversores pasan de puntillas por el indice Ifo alemán de sentimiento económico en el país. Este ha quedado en los 106,3 puntos en agosto, por debajo de los 107 esperados por los economistas consultados por Bloomberg. El de expectativas también ha caído, hasta los 101,7 puntos desde los 103,4, frente a los 102,1 estimados.

Mientras, al otro lado del Atlántico se ha conocido una avalancha de datos macroeconómicos con luces y sombras. El índice de actividad de la Fed de Chicago, un anticipo del movimiento económico de todo el país, subió en julio a los 0,39 puntos, por encima de los 0,20 esperados. El índice PMI de agosto quedó en 58,5 puntos, frente a los 58 estimados, y, como dato levemente negativo, se ha conocido que el número de ventas de viviendas nuevas en julio decreció un 2,4% en julio, frente al alza del 5,8% esperada.

Los índices de Wall Street han respondido de forma muy positiva a la coyuntura de las Bolsas europeas, que celebran las eventuales compras de deuda por parte del BCE y también los datos macroeconómicos de Estados Unidos. El Standard & Poor's vuelve a batir su plusmarca, e incluso supera el mítico nivel de los 2.000 puntos al cierre de la sesión en Europa. El Nasdaq también está muy cerca de los máximos históricos por encima de los 5.000 puntos de los tiempos de la burbuja puntocom, allá por marzo del año 2000. 

En el mercado de divisas, el impacto de los posibles nuevos pasos hacia una política monetaria más expansiva por parte del BCE también se dejan sentir. El euro cotiza en los 1,32 dólares, nivel que ha llegado a perder en algún momento de la sesión y que representa un mínimo desde septiembre. Miguel Ángel Paz, director de la unidad de gestión de Unicorp, considera que "el siguiente nivel claro de soporte se sitúa en la zona de 1,275, mínimos del año pasado. A priori, entendemos que estos serían los niveles en los que el BCE se encontraría cómodo, ya que las dos veces que ha perforado a la baja la zona de 1,25 dólares por euro, obligó al Mario Draghi a actuar para defender a nuestra moneda".