Acueo lucha contra el prejuicio de que el consumo de este molusco es un lujo caro

Una huerta de ostras en el río Eo

Acueo vende desde 1992 las ostras que cultiva al ritmo de la subida y bajada de la marea en la desembocadura del Eo, frontera natural entre Asturias y Galicia

La producción se vigila cada día, volteando las bolsas que contienen las ostras para evitar que se peguen entre ellas y todas puedan alimentarse por igual.
La producción se vigila cada día, volteando las bolsas que contienen las ostras para evitar que se peguen entre ellas y todas puedan alimentarse por igual.

En la desembocadura del río Eo, donde termina Asturias y empieza Galicia, se puede caminar cuando la marea baja.

En ese momento del día, Manolo y Eduardo salen a vigilar las 4.000 mesas de cultivo sobre las que crecen sus ostras a lo largo de tres hectáreas en esta ensenada. Allí van volteando las bolsas que contienen las ostras, para asegurarse de que no se peguen entre ellas y las más grandes dejen a las pequeñas recibir el fitoplancton que alimenta a todas.

“Cuando empezamos no teníamos ni bote para llegar hasta las mesas cuando la marea empezaba a subir; el trabajo en la ría es duro, pero ahora ya tenemos una pequeña embarcación”, comenta Nuria Núñez, la tercera de este trío emprendedor que es Acueo, empresa dedicada a la cría y venta de ostras “del Eo, que antes no existía como denominación. No se sabía que en Asturias había ostras, se pensaba que solo en Galicia”.

“Nuestro producto no es un bien de primera necesidad, pero tampoco un lujo”

Núñez es traductora. Volvió de Londres, donde vivía, para sumarse a la compañía que habían creado en 1992 su actual socio Eduardo Martín, biólogo, y Carmen Vinjoy, la última cooperativista dedicada al cultivo de ostras en la zona, quien dejó la iniciativa a finales de los noventa. Ahora sigue compaginando sus dos oficios, aunque la buena marcha de Acueo le absorbe cada vez más tiempo. “Son amores distintos”, resume.

Aquí venden ostras casi al detalle, tras esperar entre dos y tres años a que hayan alcanzado un tamaño comercial, sin otro alimento que no sea el que da a estos bivalvos la mezcla de agua dulce y salada de la ría, un espacio protegido.

Esta zona es Reserva de la Biosfera y reserva natural del Principado de Asturias. Cada año venden unas 550.000 de la especie Crassostrea giga, la que más se consume en Japón, de donde es originaria, y la más popular en casi todo el mundo.

Francia era su principal cliente. El país galo es uno de los mayores consumidores de esta delicatessen en Europa y cerca del 90% de su producción se enviaba allí, “pero ellos marcaban el precio, era muy inseguro, muy incierto, así que ahora vendemos casi todo aquí”.

Las ostras se alimentan de forma natural, durante un periodo de entre dos y tres años, hasta que alcanzan un tamaño comercial.
Las ostras se alimentan de forma natural, durante un periodo de entre dos y tres años, hasta que alcanzan un tamaño comercial.

Sorprende que España destaque por el consumo de ostras, un producto caro, pero para Acueo se trata de un prejuicio que quiere desmontar. “No son buenos tiempos y no es un bien de primera necesidad, pero tampoco un lujo. Llevamos años intentando quitar esa imagen”, matizan en la pequeña compañía.

Y hablan del precio. Una caja de 50 ostras cuesta 60 euros, gastos de envío incluidos, “un poco más de un euro por unidad, y entre siete y diez euros el kilo”.

Las ventas han mejorado desde que pusieron en marcha la venta online en 2009, su principal ventana comercial desde la que llegan a 1.300 clientes particulares y empresas. También tienen algunos puntos de venta físicos y han hecho acuerdos con restaurantes de Oviedo, Ribadeo y Madrid para ofrecerlas en sus menús.

Como la suya no es una actividad de temporada (las ostras salvajes prácticamente han desaparecido) producen durante todo el año y siempre están disponibles, “como una huerta en el mar”.

El siguiente paso de la empresa, que ya da beneficios, es organizar visitas guiadas a turistas y explicarles cómo se realiza el cultivo. Ya tienen un prototipo de restaurante flotante con sombrilla para ocho personas que han traído de Alemania. “Aquí, en Asturias, el turismo gastronómico es muy importante”.

Y aunque el trabajo es duro –“hay que aguantar en el mar caiga lo que caiga, llueva o granice, para recoger las ostras”–, estos tres emprendedores dicen que disfrutan mucho con ello. “Trabajamos rodeados de garcetas, es un trabajo bonito y la gente nos dice que le gustan nuestras ostras”.

Hasta ocho o diez días de ostras frescas

Acueo ofrece todo un recetario a base de ostras. El proceso de cultivo se puede seguir en vídeos en internet.
Acueo ofrece todo un recetario a base de ostras. El proceso de cultivo se puede seguir en vídeos en internet.

Recomendaciones sencillas de Acueo dejan caer algunos prejuicios sobre el riesgo de comer ostras que no estén lo suficientemente frescas.

Aseguran que si se mantienen en buenas condiciones, pueden aguantar hasta ocho o diez días. Basta con mantenerlas en la parte baja de la nevera y siempre apoyadas sobre su concha más cóncava. Así conservan el agua de su interior y se mantienen frescas durante más tiempo.

Se pueden consumir aunque no sea en el momento de abrirlas, pero se recomienda no dejarlas en un lugar caluroso y que no pase más de una hora. Como medida de precaución, si una ostra no contiene nada de agua en su interior, es mejor desecharla.

Datos básicos

Las ostras crecen en bolsas instaladas sobre mesas de hierro en el mar.
Las ostras crecen en bolsas instaladas sobre mesas de hierro en el mar.

Actividad
Acueo se creó en 1992 a iniciativa del biólogo Eduardo Martín y de Carmen Vinjoy, la última cooperativista dedicada al cultivo de ostras en Asturias. La compañía cultiva este producto en la desembocadura del Eo, en Asturias, y lo vende en toda España. Tiene puntos de venta físicos y una tienda online que abrió en 2009.

Valor añadido
el cultivo de Acueo se realiza de forma natural, las ostras se alimentan exclusivamente del fitoplancton que dejan las mareas en la ría. La cría dura entre dos y tres años, el tiempo necesario para que alcancen un tamaño comercial. Una vez sacadas del mar, pasan por una piscina especial que garantiza su calidad.

Turismo
La compañía, que emplea básicamente a sus tres socios fundadores, abrirá una nueva línea de negocio aprovechando el tirón gastronómico de Asturias. Un restaurante flotante mostrará a los turistas el proceso de cultivo de las ostras, que podrán degustar a bordo de la embarcación, un invento alemán.

Asequible
“No son buenos tiempos, sabemos que este no es un bien de primera necesidad, pero tampoco un lujo”. La compañía intenta desmontar el prejuicio sobre el elevado precio de las ostras. Como ejemplo, pone sus precios: una caja de 50 ostras cuesta 60 euros, gastos de envío incluidos.

Producción
Tras haber aumentado la superficie de cultivo y duplicado la producción en los últimos cinco años, la empresa produce 550.000 unidades anuales. Hasta hace poco, el principal cliente era Francia, que absorbía el 90% de la producción. Actualmente, la mayoría de las ostras que producen se vende aquí.