Los precios caen un 0,3% interanual

La mitad de los productos del IPC está ya en tasas negativas

Riesgo de deflación limitado, por ahora. El IPC ha bajado un 0,3% en julio y ya hay seis de los doce grupos que analiza el INE en negativo, con un peso del 47,11% sobre el total. Cuatro están en deflación (cinco meses consecutivos de caída), aunque los alimentos (el que más peso tiene en el IPC, con un 18,7%) encadena ya tres meses de bajada. El veto ruso a las exportaciones españolas puede ser la puntilla para esa partida

Entre las opciones de deflación (bajada de precios continuada) y desinflación (ralentización en el crecimiento de los mismos), Gobierno y expertos parecen decantarse de forma mayoritaria por la segunda opción y descartan que se vaya a producir un escenario de deflación y las consecuencias que puede generar, como el retraso en las decisiones de compra de los consumidores o el estrechamiento de los márgenes empresariales.

Los dieciocho servicios de estudios que componen el panel de Funcas auguran que el IPC cerrará el año en un 0,3% y que habrá un repunte de precios en la primera mitad de 2015. Todo ello pese a que estos regresaron a tasas negativas en julio, con un descenso del 0,3%, según los datos hechos públicos ayer por el INE. En un comunicado, el Ministerio de Economía consideró “transitoria” la reducción del IPC de julio y espera que en los próximos meses este índice recupere un signo ligeramente positivo, en línea con el pronóstico de los expertos. “Esta moderación de los precios incide favorablemente sobre el poder adquisitivo de las rentas y el consumo. Igualmente, facilita la continuidad de la moderación salarial y de la competitividad, con el consecuente impacto positivo sobre las exportaciones, facilitando la continuidad de la recuperación de la producción y el empleo”, resalta.

Economía destaca que la moderación del IPC mejora el poder adquisitivo, el consumo y permite la contención salarial

De los doce grupos de productos que componen la cesta de la compra, seis de ellos (alimentos y bebidas no alcohólicas, vestido y calzado, menaje, medicina, comunicaciones y ocio), con un peso del 47,11%, están en signo negativo. Todos, menos alimentos, vestidos y medicina, llevan más de cinco meses con caídas de precios, con lo que el peso de los productos en deflación se limita al 20,6%. Sin embargo, los alimentos, la partida con un mayor peso en el IPC con un 18,9% del total, han encadenado tres meses seguidos con caídas de precios y el veto ruso a las exportaciones españolas puede desencadenar una fase prolongada de retroceso en los precios y provocar que esta partida entre en una espiral deflacionista. El bloqueo ruso a las exportaciones europeas de alimentos generará un excedente de oferta que podría conllevar un desplome de los precios en los próximos meses. Un efecto que tratan de mitigar las organizaciones agrarias en sus reuniones con las autoridades comunitarias, a las que exigen una compensación por la interrupción de sus ventas.

Los sindicatos discrepan y piden alzas salariales

Los sindicatos discrepan de la visión menos dramática de Gobierno y expertos sobre el encefalograma plano que dibuja la estadística de los precios en España. En los últimos doce meses, el IPC ha caído tres veces, y en los últimos diez meses no ha subido del 0,4%. Además, la inflación subyacente, que excluye los productos más volátiles, como alimentos frescos o productos energéticos, lleva tres meses con crecimiento cero, lo que para las organizaciones sindicales es una muestra de la parálisis de la economía. Para paliar esta situación, CCOO reclamó ayer un aumento salarial para impulsar la demanda y la actividad económica y así poder combatir el riesgo de deflación. En su opinión, la recuperación económica pasa “necesariamente” por la reactivación de la demanda interna, que sólo será posible con la mejora del poder adquisitivo de los salarios, y por la recuperación del empleo de calidad y con derechos. En la misma, UGT solicitó un cambio “radical” que mejore el poder adquisitivo de los salarios y que genere empleo de calidad.

Desde la organizaciones de autónomos se hace una lectura menos crítica. La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores de Autónomos (ATA) reclama medidas para solventar la caída de inflación, aunque también se considera la bajada de precios de electricidad y carburantes como positiva, ya que mejora la competitividad.

Por otro lado, la Unión de Asociaciones de Trabajadores, Autónomos y Emprendedores (Uatae) tildó de “preocupante” que esta bajada del IPC sea consecuencia de una demanda que se mantiene reducida y sin tono después de los ajustes. Uatae solicitó mejoras salariales y un mejor acceso al crédito para devolver al IPC a tasas positivas.

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