Editorial

Los mercados dan un toque a Matteo Renzi

El índice que mide la evolución del mercado de renta variable en Italia ha llegado a acumular en los meses pasados los avances más generosos de Europa; pero ayer perdió esa condición en favor del índice español, aunque las ganancias desde el primero de enero son también bastante modestas tras la gran corrección que las tensiones geopolíticas han imprimido a las Bolsas. La ventaja que acumulaba Italia en los meses pasados no parecía justificada, y los datos de actividad económica han devuelto a la economía transalpina de nuevo a la recesión y a los mercados a la realidad. El dinero llevaba unos cuantos meses cotizando la expectativa de una transformación económica con una serie de reformas anunciadas por el primer ministro, Matteo Renzi, pero que no acaban de llegar.

Las eufóricas transformaciones prometidas por Mario Monti hace unos años, pero limitadas a lo que el calendario político le permitió, siguen siendo el gran señuelo que los inversores esperan para movilizar la economía, y creyeron llegado el momento con el advenimiento de Renzi.

El exalcalde de Florencia, uno de los políticos más jóvenes con alta responsabilidad en Italia y por ello más proclive a una revisión generacional profunda de la sociedad italiana, comenzó con las reformas políticas que supusieron el haraquiri del Senado. Pero ha retrasado las económicas, sobre todo la del mercado laboral y la fiscal, y la fortaleza de la economía es tan limitada que ni siquiera podrá cumplir los objetivos de déficit este año, según admiten los analistas en Milán. Lo que era un periodo de gracia de cien días para sacar adelante las reformas básicas, ha empezado a considerarse bueno si completan en uno de mil, pese a que crece la sospecha de que a medida que se acerquen las elecciones el impulso reformador, ahora solo verbalizado, perderá vigor y no llegará a ejecutarse o a hacerlo con la intensidad que precisa una economía atascada.

Cuando los analistas reclaman lo prometido, recuerdan que una economía que estaba en parecidas dificultades hace unos años, como la española, ha logrado remontar con el encadenado de reformas fundamentales: laboral, bancaria y de las finanzas públicas. Lo ha logrado con alta resistencia interna a las decisiones del Ejecutivo, algo parecido a lo que sospecha Renzi que pasará en Italia cuando las normas cambien para flexibilizar uno de los mercados laborales más protectores de Europa y un sistema de pensiones demasiado generoso en relación a las aportaciones y desequilibrado en el trato de diferentes colectivos de activos. Italia, como España, ha tenido el beneficio de la política monetaria y fiscal del BCE, pero no ha aprovechado en la misma medida el tiempo muerto otorgado por los mercados. Precisa, como lo precisa Francia, cambios profundos para volver a crecer, y muy profundos si el espejo en el que se mira es Alemania.