Contante y Sonante

¿Habrá una nueva guerra del crédito o ya hemos aprendido?

Y por fin llegan las vacaciones, pero no para todo el mundo. Eso es lo que piensa una parte importante de los directivos de los bancos europeos. Durante el presente mes, el Banco Central Europeo se reunirá con las entidades financieras individualmente para discutir cualquier duda que se le presente al examinar los análisis de la calidad de los activos bancarios, conocidos por sus siglas en inglés AQR.
Los defectos que encuentre el supervisor europeo serán corregidos antes del veredicto final. Estas pruebas se sumarán a los test de estrés que el BCE, junto a la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), realizará también durante estas semanas y cuyo resultado se dará a conocer en octubre.
A este ajetreo e idas y venidas por los pasillos del BCE en Fráncfort y en la plaza de Cibeles en Madrid se suma la mudanza que tiene que iniciarse en estos meses para que la supervisión única europea pase de ser un proyecto a ser un hecho. La fecha clave es el 4 de noviembre, día en el que el BCE asumirá estas funciones para todos los grandes bancos de la zona euro.
En septiembre, la institución que preside Mario Draghi tiene también otra cita importante con la banca, la macrosubasta para inyectar liquidez al sector y cuyo destino está totalmente acotado: insuflar crédito a las empresas y familias, con la excepción del crédito vinculado al ladrillo y al sector público.
Los bancos españoles ya han comenzado a hacer números. Calculan que entre septiembre y diciembre pedirán unos 54.000 millones de euros de financiación al BCE. Pagarán por esta financiación un tipo de interés del 0,25%. El objetivo del BCE es que en cuatro años que durará esta subasta extraordinaria, y que se realizará trimestralmente, los bancos puedan captar hasta un billón de euros a muy bajo precio.
Pero esta medida que parece a priori muy positiva tiene entre los banqueros sus partidarios y sus detractores, aunque públicamente todos la apoyan.
Mientras que un grupo considera que esta megasubasta contribuirá, de verdad, a que fluya el crédito y mejore por tanto la economía real, otro colectivo argumenta la teoría contraria. Afirma que ahora el menor de los males de la banca es la liquidez. El presidente de uno de estos bancos que critica las posibles consecuencias negativas de la medida del BCE subraya que ahora la banca tiene liquidez de sobra. Y añade que si no se abre más el crédito es porque no hay suficiente demanda.
“El crecimiento de la economía es aún débil, por eso no hay tanta demanda como quiere pregonar el Gobierno. Los bancos somos los primeros interesados en prestar dinero, es nuestra vía natural para obtener beneficios, para mejorar nuestros márgenes, que son los más bajos de Europa", recalca este banquero, que como es lógico quiere mantenerse en el anonimato.
Sus tesis van más allá, y coinciden con otros ejecutivos del sector. La subasta del BCE inundará el mercado de financiación barata (la banca captará al 0,25% este año) y varias entidades colgarán el letrero de aquí se presta más barato que en el banco de enfrente. “Y al final, algunas o varias entidades entrarán en una batalla por prestar barato. Y lo peor es que esta sucesión de hechos puede acabar relajando otra vez el control de riesgos por parte de las instituciones más necesitadas de conseguir clientes y negocio para mejorar sus márgenes. Y ya está otra vez el lío. No todos aprendemos de nuestros errores", se confiesa este banquero, cuya opinión coincide con la de otros directivos del sector.
Otra de estas opiniones añade un efecto más de esta potencial nueva guerra del crédito, sobre todo para pymes, principal protagonista de las medidas del BCE. “El negocio bancario lleva muchos ejercicios, desde el año 2000 aproximadamente, bajo presión por una u otra razón. Y para escapar de esta ebullición lo que hemos hecho es atraer al cliente con ofertas muy agresivas. Y ahora no descarto que volvamos a colgar el cartel de se ofrece crédito a pymes al mejor precio. ¿Y qué va a suceder? Pues que otra vez algunas entidades se quedarán descolgadas y no podrán aguantar el tirón y se producirá una nueva concentración bancaria".
Eso sí. Esta nueva concentración, que ya ha vaticinado públicamente el nuevo consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, será menos virulenta que la que acaba de finalizar y que se ha llevado por delante al 38% del sistema financiero español en menos de un lustro.
La falta de capital y de medios para recomponerlo también será otra vía de expulsión del sistema y, por lo tanto, de necesidad de fusiones, explica otra fuente financiera. Considera que los test de estrés señalarán a estas entidades en Europa en general y en España en particular. Y es que la teoría de que en España debe suspender alguna entidad para no caer en la complacencia fluye en el mercado como espera el BCE que fluya el crédito a partir de septiembre. “La política y la discrecionalidad en el trato existe. Influye e influirá en los resultados finales de los test", opina un destacado banquero.