Breakingviews

Deutsche y UBS están de vuelta

Deutsche Bank y UBS han demostrado que aún hay vida entre los operadores de bonos europeos. Las dos entidades y Credit Suisse han ido perdiendo cuota en Wall Street desde el año pasado, pero en el segundo trimestre están de vuelta. Los ingresos de renta fija de Deutsche se quedaron planos en comparación con los del año anterior, y bajaron un 2% en el caso de UBS –frente a una caída media del 9% en los bancos estadounidenses–.

A Deutsche le está yendo mejor por las favorables condiciones europeas de crédito. El banco tuvo problemas en la negociación de divisas y de tipos de interés basados pero los animados mercados en Europa en ciertas áreas ayudaron a compensar el dolor. UBS, por su parte, ha evitado que los mercados sean monótonos cambiando la forma de negociar. Una mayor inversión en la negociación electrónica ayudó a aumentar los ingresos de intercambio de divisas en el segundo trimestre un 13% interanual, según una persona familiarizada con el banco.

Ayuda que UBS y Deutsche son ahora más resistentes. Su ratio de capital por activos de Basilea III se sitúa por encima del mínimo del 3%. Aunque existe una gran diferencia estratégica. En el caso de UBS, sus ingresos en el segundo trimestre de 2014 en el negocio de renta fija fueron de apenas un tercio con respecto al mismo periodo de 2012, Deutsche Bank, por el contrario, sigue creciendo.

La amenaza de una mayor volatilidad explica en parte por qué el banco alemán cotiza por debajo del suizo

El peligro es que casi un 25% de los ingresos del grupo en el segundo trimestre se derivaron de la negociación de deuda –en comparación con el 5% de UBS–. La posibilidad de una mayor volatilidad explica en parte por qué Deutsche cotiza por debajo de UBS.

Pero el año que viene la volatilidad podría haberse recuperado de sus mínimos cíclicos, y la renta fija podría mejorar. Si es así, Deutsche parecerá inteligente y UBS tendrá que demostrar que la alta rentabilidad de su banca de inversión con respecto a su capital es sostenible. De momento, ayudan a que los egos magullados de los operadores económicos europeos se recuperen.