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Mejor no apostar por el bajo coste

Air France-KLM pretende convertirse en jugador líder en los vuelos de bajo coste europeos de corta distancia. Pero desafiar a aerolíneas súper eficientes como Ryanair, easyJet y Vueling conlleva el riesgo de socavar el progreso de la compañía franco-holandesa con la reducción de costes.

Francia es un mercado prometedor para el bajo coste. Con 66 millones de habitantes, es uno de los mayores países de Europa y uno de los principales destinos turísticos. Hasta ahora, solo uno de cada cuatro pasajeros vuela en este tipo de aerolíneas, la mitad de la cifra británica.

Pero Air France-KLM tendrá dificultades para implementar el modelo de negocio de las aerolíneas baratas de la forma necesaria para generar beneficios. Su personal está muy sindicalizado, bien remunerado y es firme a la hora de defender sus privilegios. Su flota de aviones de fuselaje estrecho es, de media, dos veces más antigua que los aviones utilizados por los sus rivales. Esto aumenta los costes de mantenimiento. Además, las compañías emblemáticas nacionales necesitan rutas de corta distancia que alimenten el tráfico de sus vuelos intercontinentales. Las aerolíneas de bajo coste no tienen esas preocupaciones y como resultado son inherentemente más fáciles –y baratas– de gestionar.

Air France-KLM tendrá problemas para implementar el modelo de negocio de las aerolíneas baratas

Air France-KLM asegura que podría satisfacer sus ambiciones de bajo coste a través de adquisiciones. La capitalización bursátil de Ryanair y easyJet escapa a su alcance. Vueling es propiedad de International Airlines Group y Wizz Air, que está planteando su salida a bolsa en Londres, está centrada en el este de Europa.

Sería mejor que se basara en el éxito de su reciente reducción de costes. Desde 2012, Air France-KLM ha trabajado duro en un programa de reestructuración. En el segundo trimestre, su beneficio operativo se incrementó en 154 millones de euros hasta los 238 millones. En lugar de imitar a los ases de las aerolíneas de bajo coste, podría tener más sentido retirar las conexiones directas no rentables, imitando movimientos anteriores de British Airways. La idea del bajo coste podría suponer un incremento de sus rutas de baja rentabilidad.