Tribuna

Proteger el oro del turismo

Ahora que la balanza de mercancías, diferencia entre bienes importados y exportados, se estanca y da señales de agotamiento miramos de nuevo al turismo. Las cifras son brillantes: récord de turistas extranjeros entre enero y junio y repunte del consumo interno, algo que hace prever un verano espectacular de la hostelería.

La marca España –que tanto se intenta promocionar en otros ámbitos– es muy palpable en el sector turístico. Asistimos a los últimos datos de la entrada de 21,4 millones de visitantes, un 8,4 por ciento más, un registro histórico, del que todos nos deberíamos sentir orgullosos. “Los hoteles españoles hospedaron 26,7 millones de turistas en mayo, lo que supone un aumento del 1,4% respecto al mismo mes de 2013”, destacaban los medios. Aumentan los turistas, la pernoctación y la facturación de las empresas relacionadas con el turismo.

Se abren debates sobre si España debe continuar potenciando el sector servicios. Ya sabemos que esta actividad es enormemente cíclica, que suele generar un empleo muy estacional y de bajo valor añadido. Sin embargo, no puede renunciar el país a esta fuente de ingresos. En mi opinión y con la abundancia de ninis que tenemos, España debe seguirse apostando y fuerte por este sector. No se trata tanto de restarle protagonismo sino de impulsarlo aún más e ir diversificando en segmentos de alta rentabilidad y baja estacionalidad.

No solo hay un modelo de sol y playa. Existen otros como el de eventos empresariales, cultural, de alta calidad, de mayores de 55 años u otras alternativas que deben ser potenciadas al máximo, especialmente si son anticíclicas. Los organismos públicos deben tener presente el maná del turismo. Es necesario concienciar de la necesidad de implicarse todos. Mucho se habla de Punta Ballena en Magaluf, de cómo combatir esa lacra, sin embargo hay otros aspectos que pasan desapercibidos, algo a lo que los ciudadanos nos hemos habituado. Me preocupa y cada vez más los comentarios que los visitantes hacen continuamente, por ejemplo, en Madrid, mi ciudad: la limpieza. Cómo se va a potenciar el turismo de empresas, de fines de semana, cultural, de espectáculos, de alta calidad, en una ciudad con una oferta cultural a la cabeza mundial del turismo, de espectáculos, de infraestructuras buenísimas, si le ofrecemos una suciedad palpable en nuestras calles.

Desgraciadamente los madrileños nos hemos acostumbrado a convivir con la basura, aunque algunos nos neguemos a ello. Invertir en modelos alternativos de turismo pasa por potenciar aspectos de dominio público. Los contratos basuras generan basura –obvio en el caso de la limpieza, pero entendibles al resto de actividades–, así no se puede competir en modelos alternativos al oro de turismo con ese tipo de actuaciones.

Recientemente el diario El País proporcionaba datos preocupantes: el recorte del 30% del gasto de limpieza, tras casi un año de la adjudicación del contrato integral de limpiezas, evidencia el incumplimiento del compromiso de limpiar las calles con calidad en el servicio. Si este es precario, deberían tomarse medidas. El problema no es solo Magaluf, también la necesidad de conciencia por parte de los poderes públicos para impulsar el sector. Más turismo y menos basuras en nuestras ciudades.

España no puede renunciar, ni debe, al turismo. Vayamos con las cifras, que tanto nos gustan a los economistas, este sector es un 11% del PIB y ocupa al 11% de los puestos de trabajo. Si tuviéramos en cuenta los datos también generados indirectamente, su importancia sería exponencial y de tal magnitud en ambos casos que a nadie se le pasaría por la cabeza no prestar la atención que se merece.

Por otra parte, ahora que miramos a la internacionalización de nuestra economía, el sector turístico siempre ha sido un motor de las exportaciones. La balanza de pagos, publicada por el Banco de España, nos muestra que en el año 2007 el saldo del turismo era de más 27,7 mil millones de euros, siendo en 2013 de más de 33,2 mil millones; es decir, prácticamente un aumento del 20%. Todo ello teniendo presente que nos encontramos en un contexto de crisis. Las cifras son el ejemplo de que España necesita al turismo. Esa necesidad no puede ser ahogada por cuestiones tangenciales, como la que he destacado, de la limpieza. No se puede recortar en temas que son importantes para la fuerza del sector turístico.

Miguel A. Bernal es Profesor y coordinador del dpto. de investigación del IEB