El Banco de España constata el alza anual del empleo tras seis años de caídas

El PIB acelera su avance por el tirón del consumo y la inversión empresarial

Reloj en la fachada de la sede del Banco de España, en la Plaza de Cibeles en Madrid. Ampliar foto
Reloj en la fachada de la sede del Banco de España, en la Plaza de Cibeles en Madrid. EFE

Despacito y con buena letra. Ese podría ser el lema que resume el comportamiento de la actividad económica en los últimos trimestres en España. Despacio porque el ritmo de crecimiento, aunque se está acelerando, es manifiestamente mejorable. Y con buena letra porque los dos grandes componentes de la demanda interna: consumo de los hogares e inversión (en este caso, y por el momento, la estrictamente empresarial) son los que parecen estar despertando de un larguísimo letargo. Tal y como coinciden los expertos, la recuperación de España no podría sostenerse en el tiempo exclusivamente con el incremento de las exportaciones, era imprescindible recuperar consumo e inversión.

Así, el informe del supervisor subraya que durante el segundo trimestre de este año prosiguió la normalización de las condiciones financieras y la mejora del empleo y la confianza. Con la información disponible, la institución que dirige Luis María Linde estima que el PIB creció un 0,5% en tasa intertrimestral, cuando los tres meses anteriores lo había hecho a un ritmo del 0,4%.

Después de cuatro trimestres consecutivos de avance intertrimestral del producto, su variación anual se habría situado en el 1,1%, cuando un trimestre anterior lo hacía al 0,5%. Estas estimaciones (el INE publicará un adelanto de este dato el próximo 30 de julio) han hecho que el Banco de España haya decidido mejorar levemente sus previsiones de crecimiento tanto para este año como para el que viene. Este ejercicio el PIB crecerá un 1,3% y se acelerará hasta el 2% en 2015, una y tres décimas más que las proyecciones anteriores.

Sector exterior

Los componentes privados del gasto interno (consumo e inversión empresarial) fueron el principal soporte del PIB, prolongando de esa manera una pauta que se mantiene desde que se iniciara la recuperación a mediados del año pasado. Una mejora que se ha ido caracterizando por el progresivo fortalecimiento de la demanda interna, que habría crecido un 0,3% intertrimestral.

A su vez, la aportación de la demanda exterior neta volvió a ser positiva (0,2 puntos porcentuales), como consecuencia de la recuperación de las exportaciones y de una “cierta inflexión de las importaciones respecto a los registros del periodo enero-marzo, aunque este componente del gasto está sujeto a una mayor variabilidad entre trimestres”.

Desde el lado de la oferta, el rasgo más destacado para el Banco de España fue el favorable comportamiento del empleo, estimándose un aumento de la ocupación en términos netos, per tercer trimestre consecutivo, que supondría el retorno a una tasa de variación anual positiva próxima al 0,4%, por primera vez en los últimos seis años.

La mejora del mercado laboral motivó un aumento de la confianza que, unida a la recuperación de los condicionantes financieros, propiciaron que se apuntalara el avance del gasto de los hogares. Se estima que éste aumentó un 0,4% en tasa trimestral.

En el ámbito empresarial, la inversión productiva habría mostrado un repunte en el periodo abril-junio, ya que a la recuperación del gasto en bienes de equipo se habría sumado un comportamiento más favorable de la inversión en construcción no residencial. En el agregado, la formación bruta de capital fijo habría aumentado un 1,3% en tasa trimestral, después de haber caído un 0,6% el trimestre anterior.