Una de las grandes de la historia del cine

Siempre nos quedará... Warner Bros

Los dibujos suponen una de las principales fuentes de ingresos de la firma

Albert, Sam, Harry y Jack Warner fundaron en 1923 la productora

Siempre nos quedará... Warner Bros

Es la frase más recordada del cine: “Siempre nos quedará París”. Curiosamente, jamás se pronunció este diálogo en la película Casablanca, producida por los estudios Warner, pero esa es otra historia. La de Warner Bros comienza con cuatro hermanos que se instalaron en California en la década de los años veinte para hacer cine. Eran Albert, Sam, Harry y Jack, los artífices de un imperio construido a base de obras míticas. La empresa sigue siendo, 90 años después, un gran conglomerado dentro de Time Warner. 

Hijos de judíos polacos inmigrantes en EE UU, los hermanos Warner comenzaron en la industria con su propia sala de cine, el Cascade, en Pensilvania. En 1918 produjeron su primera película (Mis cuatro años en Alemania). Pero no sería hasta 1923 cuando crearon Warner Bros, con dos hermanos en Los Ángeles y dos en San Francisco.

Cronología

1918. Primera película de los hermanos Warner, llamada Mis cuatro años en Alemania.

1923. Constituyen en Hollywood el estudio Warner Bros.

1927. Estreno de la primera película sonora de la historia: El cantante de jazz.

1941. Casablanca, una de las grandes obras de la historia del cine ve la luz.

1944. Compra el estudio de dibujos animados Merry Melodies que le daría grandes personajes como Bugs Bunny o Piolín.

1967. La familia vende los estudios a la firma canadiense Seven Arts.

1967. Fusión con el grupo Time.

2000. El proveedor de internet AOL se suma a la compañía.

De las manos de Jack salieron las grandes producciones. “Llegué a la Warner Bros en 1971 para rodar una película, Harry El Sucio. Así comenzó una relación que perdura hasta hoy”, cuenta Clint Eastwood en el libro Historia de Warner Bros (Editorial Blume). “En 1975, mi equipo de producción se trasladó a un pequeño bungaló de estilo español al que llamábamos Taco Bell. Hoy todavía sigue allí, con el viejo edificio de los guionistas a la derecha de la puerta principal. Desde allí se ven las ventanas a las que se asomaba Jack Warner para observar todo lo que pasaba en los estudios, especialmente a los molestos guionistas, de los que sospechaba que siempre andaban escaqueándose”, relata.

Eastwood ha sido una de las decenas de estrellas que han salido de los estudios situados en Burbank. La primera de todas ellas fue un animal: el perro Rin Tin Tin, que otorgó los primeros taquillazos. Los hermanos no pararon de innovar y estrenaron la primera película sonora, El cantante de jazz (1927). Era la época en la que Darryl Zanuck y F. Scott Fitgerald trabajaban para el estudio. En los años treinta, las producciones comenzaron a tener un estilo propio, películas nada glamurosas, duras, pegadas a la realidad. Fue la época de James Cagney, Edward G. Robinson, Bette Davies, Barbara Stanwyck, Errol Flyn, Joan Crawford y directores como Michael Curtiz, que introdujeron al estudio en la siguiente década, en los años dorados de Hollywood. En 1941, el citado realizador filmaría para la Warner la obra maestra Casablanca, con Ingrid Bergman y Humphrey Bogart. Este actor participaría en más filmes de la casa como el Halcón maltés, Tener y no tener (junto a Lauren Bacall), El tesoro de Sierra Madre o Cayo Largo (de John Huston). Gary Cooper y Cary Grant se convirtieron en otros de los valores seguros del estudio.

Tras ellos llegaron los actores del método Stanislavski. Por encima de todos ellos, Marlon Bando, que protagonizó la mejor versión de Un tranvía llamado deseo (1951), y James Dean, con Al este del edén, Gigante o Rebelde sin causa. Era el turno de Elia Kazan detrás de la cámara, junto a Howard Hawks en Río Bravo o Alfred Hitchcock en La soga. Además de actrices como Doris Day o Audrey Hepburn en My Fair Lady.

En 1944, los hermanos Warner compraron a Leon Schlesinger su estudio de dibujos animados, Merry Melodies, con el que accedieron a personajes como Piolín, Bugs Bunny, Tom y Jerry, El Coyote, Correcaminos... y muchos más. En las últimas décadas, el estudio no ha parado de producir grandes éxitos, desde las películas de Eastwood, Martin Scorsese o George Clooney. Blade Runner (1982), de Ridley Scott, es una de esas películas que no envejecen. Capítulo aparte merece Stanley Kubrick, con El resplandor, La naranja mecánica, 2001: Una odisea en el espacio o La chaqueta metálica. La sagas de Harry Potter, de Batman y de Superman, Matrix... El archivo de Warner guarda 6.500 películas.

Pantalla gigante, televisión, cómics, videojuegos... un inmenso conglomerado

Los hermanos Warner mantuvieron la propiedad de la compañía hasta 1967, cuando la vendieron a la canadiense Seven Arts. Dos años más tarde, esta la revendió a Kinney National Company por 400 millones de dólares. Su presidente era el industrial judío Steve Ross, sin experiencia en el negocio cinematográfico. En 1990 fusionó la compañía con el grupo Time, formando Time Warner Inc. En 2000 se unió al proveedor de internet AOL, aunque se volvió a separar en 2009.

Time Warner cotiza en Bolsa y cuenta con ventas por 21.920 millones de euros. Entre sus negocios se encuentran las cadenas TNT, CNN, HBO, la productora New Line Cinema o las revistas People, Sports Illustrated y Time. Actualmente Warner Bros es una división de ese conglomerado, que a su vez incluye numerosos negocios y emplea a 17.000 personas. Solo en taquilla el pasado año ingresó 3.705 millones. Entre las series televisivas que produce está La teoría del Big Bang, Dos hombres y medio o El mentalista y programas como The Looney Tunes o el de Ellen DeGeneres. A lo largo y ancho del planeta, tiene derechos sobre 3.700 productos, como nombres o personajes con los que hacer merchandising. Otra de sus fuentes de ingresos es el segmento de entretenimiento en el hogar (como DVD, videojuegos o música).

DC Comics, fundada en 1934, es otra de sus divisiones, de donde han salido Superman, Batman o Flash.