La UE, al revés

Juncker trata de cuadrar los votos

El político luxemburgués, Jean-Claude Juncker.
El político luxemburgués, Jean-Claude Juncker.

Jean-Claude Juncker se someterá mañana, 15 de julio, en Estrasburgo al voto de investidura como futuro presidente de la Comisión Europea. Sobre el papel, los números le cuadran. Pero el candidato del Partido Popular Europeo teme encontrarse una desagradable sorpresa cuando se recuenten las papeletas de una votación secreta que tendrá lugar a las 12.30 del mediodía.

En esa votación, Juncker necesita obtener el respaldo de la mayoría absoluta del Parlamento Europeo (376 votos de 751). En teoría, cuenta con el apoyo de su formación (221 escaños), de los socialistas y demócratas (191) y de los liberales (67). En total, la triple alianza suma 479 votos, es decir, un centenar más de lo necesario.

Los socialistas (S&D), sin embargo, se resisten a confirmar su apoyo a Juncker Y, en todo caso, se espera que entre 30 y 60 eurodiputados de ese grupo voten en contra del luxemburgués, con los laboristas británicos (20 escaños) y los socialistas españoles (14) entre las probables deserciones. Esas fugas estarían cubiertas por los escaños liberales, pero ese grupo es uno de los más imprevisibles y heterogéneos porque alberga formaciones tan dispares como UPyD, Ciutadans y Convergència de Catalunya.

El ex primer ministro de Luxemburgo parece consciente del riesgo de que los números se le descuadren y la semana pasada se fajó con ahínco en reuniones con todos los grupos, incluidos los que no le darán ni un voto, como los euroescépticos de ECR (70 escaños) o la Izquierda Unitaria de Syriza y Podemos (52). “Igual que los intérpretes, aquí sigo, sumando horas extraordinarias de trabajo”, bromeaba Juncker durante una de esas citas, más larga de lo previsto.

Tantas horas de explicaciones y regateo no parecen haberle garantizado todavía a Juncker los votos necesarios para sustituir a José Manuel Barroso el próximo 1 de noviembre. “Las negociaciones no han hecho más que comenzar”, señaló el líder de los socialistas europeos, Gianni Pittella, tras reunirse la semana pasada con Juncker. Y aseguró que el sentido del voto de su grupo no se decidirá hasta hoy lunes o, incluso, mañana martes, antes de la decisiva votación.

Los populares no ocultan su disgusto ante una situación que deja a su candidato en el filo de unas cuantas papeletas. El PPE daba por descontado el respaldo de S&D tras haber apoyado el 1 de julio la elección del socialista Martin Schulz como presidente del Parlamento Europeo con 409 votos a favor, previsiblemente muchos de ellos procedentes de las filas conservadoras.

“Esperamos que Juncker salga elegido con una mayoría al menos tan holgada como la de Schulz”, reclama un portavoz del PPE. “La presidencia de la Comisión es la segunda parte de aquel acuerdo y ahora toca cumplirla”, añade la misma fuente.

Pero los socialistas interpretan el acuerdo de otra manera. “Como representante del partido más votado, reconocemos el derecho de Juncker a ser el primero que intente formar una mayoría, pero eso no quiere decir que le demos un cheque en blanco”, advierte una portavoz de S&D.

De poco le ha servido al luxemburgués comprometerse a que el próximo comisario europeo de Asuntos Económicos será socialista. “Queremos más”, señala el grupo de Pittella. “Queremos que concrete cómo va a aplicar la flexibilidad en el Pacto de Estabilidad, queremos más dinero para la Garantía Juvenil [dotada con 6.000 millones de euros] y que se amplíe de 25 a 30 años la edad de los trabajadores que pueden acogerse a ella; queremos una política verdaderamente europea de inmigración....”

Juncker podría hacer nuevas concesiones durante su última reunión de hoy con Pittella. Pero su margen de maniobra está limitado por el ala germana del PPE, sobre todo en materia de relajación de los objetivos de déficit. Y aunque el veterano luxemburgués ha resuelto negociaciones muy enrevesadas a lo largo de 30 años, en esta ocasión no puede controlar al 100% la variable más temible: el voto secreto de 751 europarlamentarios. En 2009, Barroso pasó la prueba con 382 votos a favor sobre 736 posibles, solo 13 más que la mayoría necesaria. Apretado pero suficiente.

la canciller de europa cumple 60 años

Angela Merkel ha logrado tanto poder que en Bruselas incluso hay quien sospecha que la cumbre europea de esta semana se ha convocado el miércoles (16 de julio) para no estropearle a la canciller su 60 cumpleaños (17 de julio).

La fecha elegida para la cumbre parece más bien fruto del encaje de agendas entre los 28 presidentes de Gobierno de la UE. Pero la mera duda muestra el protagonismo adquirido por la canciller, protagonismo que contrasta con el enigma político que sigue siendo su figura.

Tras más de ocho años en el cargo y decenas de cumbres europeas, Merkel sigue resultando imprevisible para sus socios, como ha comprobado el primer ministro británico, David Cameron, que confiaba en ella para impedir el nombramiento de Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión.

Algunas voces atribuyen esa imprevisibilidad al pragmatismo de Merkel, siempre dispuesta a cambiar de posición para acomodarse a la opinión pública alemana. Otros aseguran que la canciller sigue siendo una alemana oriental que no acaba de aceptar la lógica política e institucional de la UE. “El misterio de Merkel hunde sus raíces en el fracaso de la Alemania Oriental”, señala Stefan Kornelius en la reciente biografía autorizada de la canciller. “Ella lo sabe y gestiona este misterio con especial cuidado”, añade Kornelius, redactor jefe de la sección internacional del diario Suddeutsche Zeitung. La obra, por cierto, asegura que fue Merkel, y no Tony Blair, quien abortó en 2004 la candidatura del primer ministro belga, Guy Verhofstadt, para presidir la Comisión. Otro que tal vez no la felicite el miércoles.