La segunda vía interoceánica en Centroamérica

Nicaragua empezará en diciembre la construcción de su canal, de 278 kilómetros

El empresario Wang Jing y oficiales nicaragüenses explican la ruta del canal interoceánico que estaría listo en 2019.
El empresario Wang Jing y oficiales nicaragüenses explican la ruta del canal interoceánico que estaría listo en 2019. EFE

El gobierno de Nicaragua anunció que en diciembre empezará la construcción de su canal interoceánico, que espera esté listo en cinco años para competir con el de su vecino Panamá, actualmente en obras de ampliación por un grupo liderado por Sacyr.

Sin costos claros (aunque las estimaciones apuntan a 40.000 millones de dólares) y con la tarea de resolver la vieja aspiración nicaragüense de conectar los océanos en América, el consorcio chino HKND, que recibió la concesión de la obra, pretende abrir un cauce de 278 kilómetros del este al oeste.

HKND aspira a tener listo el canal en 2019, para empezar operaciones al año siguiente. De cumplir la meta habría logrado construir una vía tres veces más larga que la de Panamá en un 50% menos tiempo (a los estadounidenses, que asumieron en 1904 el canal panameño, que había sido avanzado por los franceses, les tomó diez años terminarlo).

El proyecto cruzará el lago Nicaragua, el más extenso de Centroamérica, y supondrá la construcción de otro artificial de 395 kilómetros en el extremo sureste del país. Incluirá dos esclusas que permitirán la navegación de buques Pospanamax (para los que el canal de Panamá se amplía -con líos-), y una zona libre de comercio en Brito, en la entrada pacífica de la vía marítima.

El escozor nicaragüense y las promesas de Daniel Ortega

La confirmación de la ruta del canal nicaragüense ha levantado callos, por los reclamos de los líderes ambientalistas locales que denuncian que lo hecho público hasta ahora está colmado de imprecisiones, entre ellas su paso por algunas reservas naturales del sur del país.

La organización Centro Humboldt ha insistido también en que la ruta afectará directamente a 270 poblados, más otros 50 que serán alcanzados indirectamente.

En el otro extremo, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, defiende a capa y espada la obra que concesionó: generará 50.000 empleos y pondrá fin a la pobreza en la que está sumida el 57% de la población, según Naciones Unidas. 

La reacción de Panamá

El gobierno nicaragüense estima que por su canal pasará el 3,9% de la carga mundial, un punto porcentual más de lo que transita por el de Panamá. Paul Orquist, asesor de Ortega en políticas públicas, ha asegurado que la razón está en que el de Nicaragua podrá recibir buques de hasta 20 metros de profundidad, siete más que el panameño. 

En la Ciudad de Panamá el firme anuncio de un nuevo competidor es tomado con cautela. El administrador de la Autoridad del Canal (ACP), Jorge Luis Quijano, replicó en el diario local La Prensa que si el plan es "pasar buques de mayor manga, largo y calado, en Panamá se puede hacer por una fracción de la inversión en Nicaragua”.

El rotativo también anunció los planes de la ACP de construir un cuarto juego de esclusas, de mayor capacidad que el que adelanta Sacyr, por 5.000 millones de dólares (unos 3.000 millones de euros).