El edificio afronta embargos y disputas entre socios

In Tempo, un rascacielos explosivo en el tejado de Sareb

La relación entre los socios del rascacielos es de total enfrentamiento

La deuda generada por la compra del suelo y la construcción supera los 100 millones

Aurelio González Villarejo vendió los terrenos en 2005 por 54,3 millones

El rascacielos In Tempo, en Benidorm, en una imagen tomada el mes pasado.
El rascacielos In Tempo, en Benidorm, en una imagen tomada el mes pasado.

El In Tempo, en Benidorm, el edificio residencial más alto de Europa, nació en una servilleta de papel. José Ignacio de la Serna, el principal promotor del rascacielos, suele contar que la idea del diseño del inmueble, dos torres en forma de número uno enfrentadas, coronados y unidas por un cono de viviendas invertido, se le ocurrió garabateando la idea en una servilleta en una cafetería.

Hoy el In Tempo, 200 metros de altura, que empezó a construirse en 2006, es un símbolo de Benidorm. El edificio está prácticamente terminado, pero está cerrado; queda al menos urbanizar el perímetro. La imagen de las torres, con gaviotas sobrevolando su fachada de ventanas doradas emitiendo ruidosos graznidos, da una siniestra impresión de abandono.

La empresa a través de la cual De la Serna levantó el inmueble, Olga Urbana, no presenta cuentas desde el año 2009. Algunos acreedores han empezado a embargar pisos y la relación entre los principales promotores –además de De la Serna, Ignacio Bononat, otro conocido empresario inmobiliario de Benidorm, y Juan Fuster, empresario hostelero también de Benidorm– es de total enfrentamiento. Cuando uno dice que tiene una oferta de un grupo árabe, otro asegura que negocia con inversores chinos. Sobre José Ignacio de la Serna pesa una reciente orden de detención para ponerlo a disposición del juzgado, según auto del Juzgado número 4 de Benidorm del pasado 10 de junio, y sobre el que informó ayer este diario. Una situación explosiva en manos de Sareb, que se hizo cargo de la deuda de más de 100 millones que ha generado la construcción del inmueble.

“Ahora paso por ahí y me dan ganas de llorar”, comentó José Ignacio de la Serna en un encuentro que mantuvo con este diario el mes pasado en una de sus oficinas. “Mi nieto, cuando sea mayor, podrá decir que su abuelo construyó el In Tempo, pero también que le arruinó”, dice. “¿Arruinado?”, se preguntan varios empresarios que han participado en la construcción del edificio. “Empresas de sus familiares sí que han cobrado por las obras del edificio mientras que nosotros todavía no lo hemos hecho”, dicen varios de estos empresarios que prefieren no ser identificados.

El inmueble se levantó con un préstamo otorgado por Caja de Ahorros de Galicia (hoy Novacaixagalicia) de 93 millones de euros en total, según las fuentes consultadas; los socios promotores aportaron más de siete millones. En total, el coste de la construcción del edificio ha superado los 100 millones de euros. Es difícil hacerse una idea ahora sobre cómo pensaban sus promotores rentabilizar tamaña inversión y cómo el comité de riesgos de la entidad gallega aprobó dicho préstamo.

En el primer semestre de 2007 la promotora del In Tempo tenía apalabrada la venta de un centenar de viviendas. Pero la llegada de la crisis frustró esa tendencia. El ritmo de venta de viviendas se paralizó, la construcción se ralentizó. En 2012 Sareb se hizo cargo de la deuda del edificio, es titular del préstamo; el organismo se ha centrado en estos dos últimos años en asegurar la terminación de las obras para evitar posibles accidentes y males mayores. Sareb declinó comentar esta información.

En una conversación telefónica mantenida esta semana con José Ignacio de la Serna, el principal promotor del In Tempo asegura que ha tenido recientemente reuniones con importantes inversores y que próximamente Sareb se hará cargo de la gestión del rascacielos y pagará a los empresarios y compradores de vivienda a los que se les debe dinero.

De momento, varios acreedores han cursado solicitud de embargo de pisos en el In Tempo. Algunos han logrado que esa solicitud sea efectiva. La Administración tributaria de Alicante, Suma, ha dictado el embargo de al menos seis viviendas en el edificio levantado por Olga Urbana, entre ellos un dúplex de 433 metros, de acuerdo a la notificación de diligencia a la que ha accedido este diario. También una empresa de construcción representada por el despacho de abogados Gesico ha logrado embargar dos pisos en el inmueble. Este despacho ha conseguido los embargos tramitando la solicitud en un juzgado de Barcelona. Otras empresas que han tratado de embargar pisos han explicado a este diario que el juzgado de Benidorm está saturado y que es prácticamente imposible hacer efectivas las solicitudes.

En 2013 la relación entre los socios del In Tempo saltó por los aires. Ignacio Bononat y De la Serna se refieren el uno al otro como “amigo íntimo”. Pero el In Tempo también ha terminado con la amistad de dos de los mayores promotores de Benidorm. De la Serna dice que ha presentado una querella contra Bononat, al que expulsó de la administración de la sociedad a finales de 2013. El otro socio que comenzó la construcción del rascacielos, Juan Fuster, acude a las juntas de Olga Urbana para votar en contra de lo que se proponga en las mismas;_desde hace unos años ha tratado de auditar las cuentas de la compañía, lo que se le ha impedido, aseguran fuentes cercanas al empresario hostelero, que, dicen, ha desistido prácticamente de recuperar su inversión.

En septiembre del pasado año tuvo lugar una reunión entre los dos promotores, grandes amigos en otra época. Bononat llevó a esa cita una opción de compra efectuada a través de un intermediario. De la Serna, aquejado desde hace años de una grave enfermedad, y que ese mismo mes sufrió el fallecimiento de su esposa, perdió los nervios. En esa reunión, de acuerdo al acta de la misma, a la que acudió un notario, y a la que ha accedido este diario, Bononat expuso la opción de compra del In Tempo realizada mediante intermediario. El notario anotó la reacción del administrador de Olga Urbana: “Don José Ignacio de la Serna dice que si se ha valido de un mandato falso para vender la totalidad de las fincas del edificio In Tempo mandará que le rompan las piernas (...) Si se ha valido de un mandato falso, mandará que lo maten”. “Y no habiendo nada más que deba hacerse constar”, continúa el acta, “doy por concluida esta diligencia (...)”.

Aurelio González Villarejo vendió el suelo por 54,3 millones

Aurelio González Villarejo acordó en 2005 la venta de la finca en Benidorm sobre la que se levantaría el In Tempo a la promotora de José Ignacio de la Serna. Según la escritura de compraventa, a la que ha accedido este diario, la operación se cerró por 54,3 millones de euros. El empresario inmobiliario conquense vendió los terrenos a través de su empresa Promociones González “sin más cargas que la hipoteca a favor de la Caja de Ahorros de Galicia”, de 13,3 millones. El precio fue de 46,8 millones de euros más el 16% de IVA, 7,5 millones, en total 54,3 millones.

En el acto de compraventa, Caja de Ahorros de Galicia y Olga Urbana acordaron la novación del préstamo hipotecario ampliándolo en 28,7 millones, siendo en total 42 millones. El consejo de administración de Caja de Ahorros de Galicia autorizó la operación en sesión celebrada el 15 de septiembre de 2005, firmada por el entonces presidente de la entidad, Mauro Varela Pérez.