Mordiscos y otros despropósitos en el Mundial: ha llegado la hora de las cámaras

En el Mundial de Brasil, decisiones arbitrales equivocadas han decidido el desenlace de como mínimo tres partidos. Brasil se benefició de decisiones arbitrales muy cuestionables en el partido inaugural contra Croacia (especialmente el penalty que le otorgó el árbitro), Grecia se clasificó para la segunda fase mediante un penalty muy dudoso que le permitió vencer a Costa de Marfil en tiempo de descuento y Uruguay logró el gol de la victoria (y clasificación) en un córner ejecutado poco después del mordisco de Luis Suárez al defensa italiano Giorgio Chiellini (que aún no se había recuperado).

Proliferan las decisiones arbitrales equivocadas. Quizás soy una rara avis, pero prefiero que mi equipo no gane a que lo haga beneficiándose de un error arbitral. ¿Cómo se puede pretender que un árbitro, acierte siempre durante 90 minutos cuando tiene que vigilar la evolución del juego y el comportamiento de los 22 jugadores y de los banquillos? Un campo de fútbol para partidos internacionales mide 100 metros por 75. Aunque tenga tres asistentes, es imposible que un árbitro no se equivoque y no se le escapen agresiones como la de Suárez. No tiene un campo visual de 360 grados ¿Cuál es el resultado? Jugadores que agreden (codazos, patadas, golpes con la cabeza, mordiscos), otros que reaccionan histriónicamente ante faltas de mayor o menor gravedad, y en definitiva tensión entre los jugadores, banquillos y seguidores ¿Cuántas veces observamos a jugadores que, para perder tiempo, fingen lesiones producidas por supuestas faltas? ¿O jugadores que se encaran agresivamente con el árbitro? ¿O árbitros que modifican sus decisiones después de consultar al cuarto árbitro? Esta última circunstancia provoca aún más desasosiego, porque la modificación carece de transparencia.

Después del último Mundial, finalmente se adoptó la tecnología que certifica que la pelota ha cruzado (o no) la línea de gol. Pero el fútbol sigue estando muy retrasado. Las ligas de baloncesto de EEUU y europeas, la liga de hockey sobre patines en Norteamérica, la liga de béisbol de EEUU, la liga de fútbol americano de EEUU, el tenis profesional, el cricket, el hockey sobre hierba y el rugby son ejemplos de deportes que utilizan cámaras y tecnología para permitir a los árbitros revisar jugadas o lances decisivos durante el partido y confirmar o cambiar su decisión inicial.

Los tradicionalistas temen que la tecnología alteraría la pureza y esencia del fútbol. Argumentan que las interrupciones influyen en la dinámica del juego. No necesariamente. En el fútbol americano, cada entrenador dispone de la posibilidad de “impugnar” una jugada dos veces cada mitad. Si lanza el pañuelo que simboliza su impugnación, los árbitros revisan rápidamente las imágenes de la jugada. Si dan la razón al entrenador que ha cuestionado la jugada, éste mantiene sus dos “impugnaciones”. Pero si confirman su decisión inicial, el entrenador pierde una “impugnación”. Otros deportes utilizan con éxito el sistema de la impugnación. Y el sistema actual de la FIFA produce igualmente múltiples interrupciones debido a lesiones, cambios, tarjetas, etc.

La FIFA se mantiene en sus trece porque su presidente, Sepp Blatter, y el máximo responsable de la asociación de los árbitros afirman que los errores arbitrales son parte de la grandeza del fútbol. ¡Vaya grandeza! Revelaciones sobre sobornos pagados a miembros de la FIFA para conseguir la celebración del Mundial de 2022 en Qatar pueden salpicar a Blatter. Por el bien del fútbol, Blatter debería retirarse después de 16 años al frente de la FIFA. Con su marcha la tecnología eliminaría muchas injusticias y tensiones, además de crear empleos para las empresas que las comercializan.

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