El nuevo sistema fiscal

La mayoría de los grandes países europeos gravan los despidos

Afectados por los despidos en Coca Cola
Afectados por los despidos en Coca Cola

España acaba de dar el primer paso para que los trabajadores paguen a Hacienda una parte de sus indemnizaciones por despido.

Si finalmente sale adelante el proyecto de reforma fiscal del Gobierno, tal y como lo presentó el viernes pasado, la legislación española aplicará un gravamen progresivo a estas indemnizaciones. De forma que aquellos trabajadores con sueldos inferiores a 20.000 euros anuales seguirán sin tributar a Hacienda. A partir de 30.000 tributarán por su tipo de rendimientos del trabajo que se aplicará al 27,3% de su indemnización y; seguidamente, se establece una horquilla hasta los sueldos superiores a 150.000 euros anuales, a los que su tipo se les aplicará al 85,4% de su indemnización.

Distintos responsables del Gobierno han justificado esta nueva tributación por “equidad” o por “justicia tributaria”, entre otras cosas, pero ¿qué hacen los principales países europeos en esta materia? La mayoría de ellos, salvo Francia establecen algún tipo de gravamen aunque también fija mínimos exentos.

Es el caso, por ejemplo del Reino Unido donde las indemnizaciones por despido están exentas de pagar al fisco hasta las 30.000 libras esterlinas (37.500 euros).

Así tributa el despido en Europa

Reino Unido: Exentas las indemnizaciones hasta 36.000 euros (30.000 libras esterlinas).

Alemania: Todas las indemnizaciones tributan al tipo del trabajador como rendimientos del trabajo.

Francia: Están exentas todas las indemnizaciones por despido.

Grecia: Las indemnizaciones no tributan por los primeros 60.000 euros. Luego la aportación es progresiva hasta el 30% de los sueldos superiores a 150.000 euros.

En Grecia tienen un sistema parecido al propuesto para España. Allí, los trabajadores están exentos por los primeros 60.000 euros de indemnización, para después ir aumentando el tipo aplicable hasta el 30% de las indemnizaciones a partir de 150.000 euros.

Los polos opuestos son Francia y Alemania. Así, los trabajadores galos no pagan a Hacienda ni un euro de sus indemnizaciones independientemente de su cuantía y de si la improcedencia del despido es dictada por un juez o por un acuerdo. Por el contrario, en Alemania en general todas las compensaciones a un trabajador por pérdida de ingresos –que es en la categoría en la que se enmarcan en la legislación germana las indemnizaciones por despido– sí están sujetas a tributación. Y lo hacen al tipo de cada trabajador como rendimientos del trabajo en su IRPF. Existe una forma de aliviar esta carga fiscal y es repartirla en cinco ejercicios, si bien en la práctica esto no lo aplica casi nadie en estas indemnizaciones.

No obstante, hasta finales de los años 90 en Alemania las indemnizaciones por despido abonadas a mayores de 55 años estaban exentas de pagar impuestos y a otros tipos de indemnización se les aplicaba la mitad de su tipo marginal.

Si bien, en Alemania, como en España y por lo general en toda la UE, las indemnizaciones no cotizan a la Seguridad Social, explican desde el despacho internacional de abogados Olswang.

Otro caso distinto es conocido como modelo austriaco, cuya implantación se ha llegado a debatir en España por parte de distintos expertos. Desde 2003 Austria sustituyó su sistema de indemnizaciones por despido, similar a los del resto de Europa, por uno en el que cada empresa ingresa en una caja o cuenta individual del trabajador el 1,53% de su salario bruto. Esta caja es gestionada por las entidades bancarias que solo pueden invertirla en renta fija y, por tanto, ofrecen prácticamente las mismas rentabilidades. Solo en caso de que el trabajador sea despedido de forma improcedente accede al dinero. Si es disciplinario procedente no lo cobra , pero no lo pierde. Al tratarse de un seguro frente al despido –y no de un complemento a la jubilación– independientemente de cuándo se cobre, la fiscalidad sobre las cuantías rescatadas o generadas por esta cuenta es de un 6%.

 

El 80% de los despedidos seguirá sin pagar al fisco

El secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre, aseguró que, con datos de 2012, el 80% de las indemnizaciones por despido quedarán exentas del pago del IRPF, ya que la mayor parte de los despedidos cobran menos de 20.000 euros al año, el sueldo que se corresponde con las indemnizaciones exentas, según la reforma fiscal que propone el Gobierno. Si bien volvió a insistir en que Hacienda negociará el mínimo exento con los agentes sociales.

Ferre afirmó, en declaraciones a TVE recogidas por Europa Press, que según estos datos solo una “parte reducida” de las indemnizaciones por despido tendrán que tributar por IRPF, y añadió que esta medida trata de introducir “neutralidad” en el sistema tributario, dado que actualmente no había ninguna razón de “justicia tributaria” para que altas indemnizaciones por despido quedarán exentas del IRPF.

“¿Por qué un tipo de renta ha de estar exenta o no? En cantidades pequeñas creemos que sí, ¿pero está justificado que todos nosotros paguemos la exención de las indemnizaciones en el IRPF en salidas voluntarias de relaciones laborales que se han camuflado como despidos improcedentes para que el efecto neto en las persona despedida fuera mayor? Eso lo terminamos pagando todos”, reiteró el responsable de Hacienda.