París y Roma exigen una relajación de los objetivos de déficit

España se alinea con Alemania para defender el Pacto de Estabilidad

La ministra de Finanzas de Portugal, Maria Luis Albuquerque, sus homólogos, español, Luis de Guindos, maltés, Edward Scicluna, el vicepresidente económico de la CE, Olli Rehn, y el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, hablan antes del encuentro de los ministros de Finanzas del Eurogrupo ayer en Luxemburgo.
La ministra de Finanzas de Portugal, Maria Luis Albuquerque, sus homólogos, español, Luis de Guindos, maltés, Edward Scicluna, el vicepresidente económico de la CE, Olli Rehn, y el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, hablan antes del encuentro de los ministros de Finanzas del Eurogrupo ayer en Luxemburgo.

La batalla para prolongar los plazos de saneamiento de las cuentas públicas vivió ayer las primeras escaramuzas en la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la zona euro (Eurogrupo) celebrada en Luxemburgo. Aunque los ministros no entraron en el detalle de una reinterpretación del Pacto de Estabilidad, la mayoría de ellos fijó su posición ante una reorientación de la política economía de la UE que parece inevitable.

España se alineó con Alemania en la defensa del Pacto de Estabilidad tal y como se ha venido aplicando en los últimos años. Francia e Italia defendieron una reinterpretación de ese Pacto para, sin modificarlo, adaptar el ritmo del ajuste a las necesidades de recuperación de cada país.

Los partidarios de una relajación recibieron el apoyo tácito de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, que asistió al Eurogrupo para presentar un informe sobre la zona euro (en base al llamado artículo IV). El informe incluso sugiere que el BCE ponga en marcha un “programa de compra de deuda pública a gran escala si la inflación se estanca en cotas muy bajas”.

El debate más importante, sin embargo, no se producirá hasta la semana que viene, durante una cumbre europea (26 y 27 de junio) que, en principio, debe elegir al candidato a presidir la Comisión Europea. Varios países, entre ellos Italia o Francia, han supeditado su apoyo al aspirante del Partido Popular Europeo, Jean-Claude Juncker a una revisión de las prioridades económicas de la UE.

De momento, el borrador de conclusiones de esa cumbre insiste en que “debe continuarse con la consolidación presupuestaria”, aunque matiza que debe hacerse “de manera diferenciada [en función de cada país] y favoreciendo el crecimiento”.

El FMI pide más inversión

“A partir de ahora, la prioridad tiene que ser el crecimiento y el empleo””, señaló el ministro italiano de Finanzas, Pier Carlo Padoan, a su llegada a la cita en Luxemburgo.

El titular alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, se situó, como era previsible, a la vanguardia de los partidarios de mantener inalterable el marco de vigilancia presupuestaria, aunque no excluyó la posibilidad debatir sobre su aplicación concreta.

“Ya hemos dicho muchas veces y con claridad que la opinión unánime del Gobierno alemán es que las reglas actuales ya son suficientemente flexibles”, señaló Schäuble a su llegada a la reunión de ministros.

El ministro español, Luis de Guindos, también se mostró favorable a “no cambiar las reglas continuamente”. Y aseguró que España es un ejemplo de que la consolidación presupuestaria puede hacerse “a un ritmo adecuado y compatible con el crecimiento”.

El informe del FMI advierte, sin embargo, que la zona euro necesitara mucho más crecimiento para reducir su tasa de paro y su deuda (92,7%) El informe entregado por Lagarde a los ministros alerta sobre “la inquietud de que el Pacto esté desincentivando la inversión pública”. Además de pedir la simplificación de un Pacto “excesivamente complejo”, el FMI reclama una reinterpretación del mismo para “potenciar la financiación pública de proyectos de infraestructuras”.