El Ganso o cómo crear una marca de éxito de la nada

La empresa tiene 42 tiendas en España, Francia, Reino Unido y Chile

Clemente Cebrián, fundador de El Ganso.
Clemente Cebrián, fundador de El Ganso.

Clemente y Álvaro Cebrián son dos hermanos que cuando estudiaban la carrera de Económicas solían ir en verano a Londres para trabajar en lo que fuera con tal de ganar algo de dinero. En las tiendas de ropa de la capital británica vieron que había una moda que no podían encontrar en España o que aquí era muy cara. A partir de esta experiencia les comenzó a rondar la idea de crear su propio negocio. La idea se hizo realidad en 2004 y se concretó en una marca de moda que ha sido todo un éxito a nivel internacional: El Ganso.

¿Cómo es que en solo 10 años, una pyme ha pasado de tener una pequeña tienda en Madrid a tener 42 puntos de venta en España, Francia, Reino Unido y Chile?

Una de las cuestiones que han sido importantes a la hora de explicar el éxito de la empresa es que desde el primer momento han tenido muy claro el tipo de producto que querían ofrecer a sus clientes. Aunque en un principio El Ganso era básicamente una marca de zapatillas, pronto se lanzaron al mundo de la moda masculina con un estilo de ropa elegante pero informal que se ha convertido en sello de la casa.

Los responsables de la empresa comentaron en el Foro de la Zagaleta (Marbella) que, precisamente, llamaron a la marca El Ganso porque en castellano hacer el ganso significa hacer algo divertido y porque, además, se trata de un animal elegante, cualidad que resume el estilo de sus colecciones.

Aunque en los inicios vendían sus productos en tiendas multimarca, enseguida abrieron un establecimiento en Madrid, al que en poco tiempo siguió otro en Barcelona. La apertura de tiendas propias fue fundamental en el desarrollo de la empresa, sobre todo en los primeros momentos, ya que la eliminación de intermediarios les permitía hacer tesorería con más facilidad.

El proceso de producción es también importante. Lejos de dejarse llevar por los cantos de sirena de empresas de confección asiáticas que permiten reducir costes, los hermanos Cebrián han apostado por centrar la fabricación de sus productos en España. Esto les da más agilidad a la hora de reponer el stock en las tiendas y controlar al máximo todo el proceso de producción de sus tiendas.

En última instancia, han sabido aprovechar las ventajas que ofrece internet en una doble vertiente. Por un lado, disponen de una página web que no solo ofrece información de la compañía, sino que alberga una tienda online muy valorada por los clientes y que, en momentos puntuales del calendario, se convierte en la de mayor volumen de ventas. Por otro lado, su presencia en las principales redes sociales y la continua monitorización de las mismas les permite conocer al detalle la opinión de los clientes sobre la marca, así como los aspectos en los que estos muestran menos satisfacción.

La imagen de la empresa se ve también reforzada por el cuidado de su responsabilidad social corporativa, algo cada vez más valorado por los clientes. Al hecho ya comentado de que la producción no se realiza en países en los que los derechos de los trabajadores se pueden ver vulnerados, hay que unir la selección de materiales respetuosos con el medio ambiente, la transparencia a la hora de informar a sus stakeholders (grupos de interés) o su compromiso con varias iniciativas solidarias.