Daba la imagen de ser "el mejor banco central del mundo"

Barroso culpa al Banco de España de errores de supervisión durante la crisis

El todavía presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, eximió este lunes a Bruselas de responsabilidad por la crisis de la economía española, y a pesar de la dura receta de austeridad y de los ajustes realizados para cumplir con los compromisos de ajuste presupuestario, apuntó ayer en primer lugar como causante del problema al papel desempeñado por el Banco de España por los “errores muy importantes” en supervisión.

“Siempre que preguntábamos como estaba la banca y las cajas, la respuesta era que estaba todo perfecto y que el Banco de España era el mejor banco central del mundo”, defendió ayer Barroso en presencia de Francisco González, presidente de BBVA. Un mensaje que era el que aún resonaba en la recta final de la legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero y con Miguel Ángel Fernández ordóñez todavía al frente del Banco de España.

Barroso eludió hacer autocrítica en las decisiones de la Comisión Europea ante la crisis, ante la que Europa ha demostrado una “resistencia extraordinaria”. “La respuesta de la UE no fue perfecta”, reconoció, al apuntar a la “rapidez e intensidad” de los ajustes. Pero ha negado que la Comisión Europea tenga responsabilidad en la crisis económica española.

“¿De quién es la responsabilidad de la crisis en España? ¿De Merkel, de Europa? La verdad es que hubo errores muy importantes de supervisión que tienen que ser asumidos”, criticó Durao Barroso tras su intervención en las jornadas La Europa que deja la crisis, organizadas por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander y patrocinadas por BBVA.

“Es mentira que la situación se deba al euro”, ha añadido. El rescate a la banca, en su mayoría a antiguas cajas de ahorros, supuso una ayuda europea de más de 41.000 millones de euros que ha condicionado la política económica del Gobierno y reforzaso sin lugar a dudas su compromiso con el recorte del déficit.

En el mismo foro, Ángel Ron, presidente de Banco Popular, también apuntó a las cajas como causantes de la crisis, aunque las malasprácticas en la comercialización de productos hayan sido comunes en muchos casos a bancos y cajas.

Más allá de la búsqueda de culpables, en opinión de Barroso, “lo que está en juego ahora en Europa es saber si podemos lograr un círculo virtuoso de resultados y legitimidad”.“En España el antieuropeísmo no es muy fuerte pero sí es necesaria una responsabilidad moral para defender Europa”, ha defendido.

Cuando aún está caliente el demoledor resultado de las elecciones al Parlamento Europeo, que ha revelado el auge de las formaciones abiertamente antieuropeas, y cuando acaba de comenzar el proceso por el que deberá ser elegido su sucesor en el cargo, Barroso ha defendido la vigencia del proyecto europeo, para el que ha pedido valentía política por parte de los gobiernos.

“La evolución de Europa debe ser orgánica, no abrupta, de reforma, no de revolución”, ha sostenido Barroso, que rechaza la idea de una constitución europea al modo de la que dio l ugar a Estados Unidos pero sí reconoce la necesidad de “definir el proyecto común”.

La fórmula que propone Barroso para dar un nuevo impulso a la zona euro, que debe abordar graves problemas como elevado desempleo de países como España o Grecia, es abrir un debate político, no empezando la casa por el tejado con pormenores técnicos sino “hablar de qué modelo es necesario para unir nuestros destinos, qué podemos hacer juntos y qué separados”.

Y en este sentido, ha reclamado “honestidad intelectual” a los líderes políticos, a los que ha llegado a acusar de defender una idea en Bruselas y la contraria a nivel nacional. “Hay un problema de responsabilidad. La política europea no es algo exterior, debemos garantizar la paternidad de las decisiones que se toman”, ha añadido.