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Columna
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Qatar, mejor con Mundial que sin él

La reputación de Qatar está en el ojo del huracán en medio de las acusaciones de soborno para conseguir albergar el Mundial de fútbol en 2022. Dar marcha atrás en la decisión ahorraría al emirato ocho años de investigaciones y le ahorraría una importante factura en infraestructuras. Sin embargo, sin la competición, Qatar tiene poco para distinguirse de sus atractivos vecinos del Golfo.

Incluso antes de que Brasil 2014 arrancara, el siguiente torneo ya estaba envuelto en la polémica. El diario británico Sunday Times ha publicado documentos que sugieren el pago de sobornos para ganar apoyo a la candidatura de Qatar. Doha mantiene que ganó por méritos propios. Pero los actuales patrocinadores del Mundial como Visa, Sony, Adidas y Coca-Cola han expresado su preocupación. Si se prueba que las acusaciones son ciertas, la FIFA se enfrentaría a una enorme presión para revisar la decisión.

No organizar el torneo permitiría a Qatar dar marcha atrás en la masiva preparación de infraestructuras puesta en marcha a un tamaño más apropiado para su pequeña población de 2,1 millones de personas. El precio total podría ascender hasta 200.000 millones de dólares hasta 2020.

Si fuese despojado de la organización, también sufriría un gran revés en la carrera regional para la diversificación económica. A pesar de su enorme riqueza, Doha ha dejado claro que quiere ser algo más que el hogar de una de las reservas de gas más grandes del mundo. Un Mundial cancelado sería la mayor de una serie de costosas iniciativas fallidas, incluyendo el intento de convertir el emirato en un centro financiero para rivalizar con el éxito en la vecina Dubái.

Es probable que la pequeña nación lamente incluso haber optado a la organización de la Copa del Mundo de Fútbol. Ahora que el proceso se ha quedado atascado, perderlo solo podría ser peor que mantenerlo.

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