El barómetro de los Círculos

Los empresarios piden un despido más barato y menos impuestos

José Manuel Campa, director del estudio; Javier Vega de Seoane, presidente del Comité que ha elaborado el estudio; Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios; Antón Costas, presidente del Círculo de Economía, y Enrique Portocarrero, director general del Círculo de Empresarios Vascos.
José Manuel Campa, director del estudio; Javier Vega de Seoane, presidente del Comité que ha elaborado el estudio; Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios; Antón Costas, presidente del Círculo de Economía, y Enrique Portocarrero, director general del Círculo de Empresarios Vascos.

El Círculo de Empresarios, el Círculo de Economía y el Círculo de Empresarios Vascos han presentado, bajo el título de El Barómetro de los Círculos, el primer informe conjunto para analizar y valorar la situación actual de la economía española. Y para ello han encuestado a 153 empresas asociadas y han realizado entrevistas en profundidad a 20 consejeros delegados de esas firmas. Los resultados muestran que la recuperación empieza a coger velocidad, pero que todavía son necesarios muchos ajustes en tres campos en los que todavía queda mucho por hacer: mercado laboral, administraciones públicas y mercado financiero. “La percepción de que la salida de este período de retroceso económico podría estar próxima. Sin embargo, no hay un claro consenso sobre si la crisis se ha aprovechado para consolidar una economía más competitiva a largo plazo”, subraya el informe, dirigido por José Manuel Campa, exsecretario de Estado de Economía y director de relaciones con Inversores y Analistas de Santander.

Quieren que el salario mínimo baje cuanta menos edad tenga el contratado

Entre las asignaturas pendientes, los empresarios reclaman otra vuelta a la reforma laboral para reducir la elevada tasa de paro y generar empleo, especialmente entre los menores de 25 años. “El desempleo es la mayor preocupación y combatirlo debe ser la primera prioridad para la sociedad española”, subraya el informe. Pese a que destaca la rebaja de los costes del despido y el fomento del empleo a tiempo parcial introducido en España a través de la reforma laboral, considera que existe margen para seguir profundizando en ambos aspectos. “El coste del despido injustificado en España oscila para los contratos indefinidos entre 33 y 45 días por año trabajado (con un máximo de 42 meses) frente a una media de 21 días por año trabajado (con un máximo de 24 meses) en la zona euro”, remarca el informe. El 19% de los empresarios aboga por ligar los salarios a la productividad y el mismo porcentaje reclama una bajada de las cotizaciones sociales que pagan por los trabajadores sociales. Otra de las peticiones de los encuestados se refiere a la necesidad de adecuar el salario mínimo interprofesional en España (748,30 euros al mes)a la edad del contratado, tal y como sucede en Reino Unido. Allí, el salario mínimo por hora trabajada es de 7,7 euros para los mayores de 21 años y baja a los 6,20 euros para aquellos entre 18 y 21 años y a los 4,58 para los menores de 18 años. En paralelo a esa rebaja de salario, los empresarios proponen impulsar una verdadera formación profesional de calidad (proponen la dual de Alemania, que combina empleo y educación) y recuperar las escuelas de aprendices para enseñar oficios.

Frente a las denuncias de los sindicatos sobre la escasa calidad del empleo que se está generando (temporal y a tiempo parcial), los empresarios consideran que sería imprescindible impulsar la contratación a tiempo parcial para reducir las listas de desempleados. Y para ello pone como ejemplo el acuerdo Wassenaar, firmado en Holanda en 1982, que permitió a los trabajadores asegurarse su puesto de trabajo reduciendo su salario a cambio de una reducción de jornada. Un pacto que ha llevado a que esa modalidad de contratación suponga el 49,8% de los contratos firmados, frente al 20% de Europa y el 14,7% de España. El informe resalta que la diferencia salarial, en proporción al tiempo trabajado, es tan solo de un 7% en el sector privado y prácticamente nula en el público.

Tachan de "inoportunos" los ajustes en el apoyo a exportación o formación

El estudio también es especialmente crítico con la carga fiscal que soportan las empresas y la tímida remodelación de las Administraciones Públicas. Preguntados por las reformas impositivas que serían más beneficiosas para el crecimiento en España, el 24% aboga por el diseño de un plan de lucha contra el fraude, el 23% pide una bajada del tipo de Sociedades con supresión de deducciones y bonificaciones (el objetivo del Ejecutivo es bajarlo del 30% al 25% en dos años) y una reducción de cotizaciones sociales (algo que no está en los planes de Empleo por el agujero que generaría en las cuentas de la Seguridad Social).

Los empresarios consultados también denuncia la tímida remodelación que se ha hecho de las Administraciones Públicas. “El ajuste del sector público ha sido, aunque doloroso, inferior al del sector privado y que los recortes han sido excesivamente generalizados al no haberse discriminado suficientemente los recursos y servicios eficientes de aquellos que no son”. Así califican de “inoportunas” las reducciones presupuestarias poco discriminadas al apoyo a la exportación, al I+D+i o a la formación.

No todo son críticas en el informe, en el que se destaca las fortalezas solidas de la economía española, como son la calidad de las infraestructuras y de los recursos humanos mas cualificados, así como el tamaño y ubicación de su mercado doméstico, “en la medida que su recuperación se consolide”.

Tamaño y localización, claves para el futuro

La primera edición del informe realiza un diagnóstico sobre las debilidades y las fortalezas de la economía española y aporta soluciones para corregir los desequilibrios. Ypara ello se apoya en la encuesta a los 153 socios de los distintos círculos para que identifiquen los puntos fuertes y débiles de España frente al resto del mundo.

Entre los primeros destacan el tamaño del mercado, con un 19% de las respuestas, seguido por la localización geográfica (13%) o por ser una plataforma para desarrollar actividad en otros mercados, con un 13%. En cuarto lugar aparece la cualificación de la mano de obra como consecuencia de una fuerza laboral que ha estado muy concentrada en los años del boom (1993-2008) en sectores intensivos en mano de obra y de baja cualificación.

Entre los puntos débiles, los empresarios encuestados apuntan a las perspectivas de crecimiento económico, con un 19% del total, como la principal dificultad competitiva. Esta encuesta se realizó en el primer trimestre de este año y todavía ni el Ejecutivo ni la Comisión Europea habían procedido a revisar al alza sus previsiones de PIB para España. En segundo lugar, con un 16%, se encuentra la burocracia y el funcionamiento del mercado interno. Entre las soluciones que proponen para posibilitar el crecimiento de las empresas, destacan “eliminar las trabas burocráticas, fiscales y laborales, así como agilizar la obtención de permisos y licencias de actividad, promoviendo la Ley de Unidad de Mercado”. El tercer problema más preocupante es la inestabilidad político institucional, con un 11% de las respuestas, en clara alusión a la tensión que se vive entre Cataluña y el Estado por el referéndum de independencia.