I+D para un catéter inteligente
Un chip en el corazón para detectar patologías

Un chip en el corazón para detectar patologías

La española AlphaSIP desarrolla un sensor para Philips

La empresa se dio a conocer por la fabricación de unos test en saliva para detectar drogas, el CocaChip y el DrugSIP

Nuestro sensor es la guinda en el pastel”. Así define Miguel Roncalés, cofundador de AlphaSIP, el trabajo de su empresa en el desarrollo de un catéter inteligente liderado por Philips. “Nuestro sensor va a ser capaz de detectar si hay fatiga cardiovascular, el tipo de placa del ateroma, si hay necesidad de marcapasos, si hay arritmias o medir los impulsos eléctricos”, explica.

La multinacional Philips encabeza un consorcio de 14 empresas de nueve países europeos para desarrollar un catéter inteligente, con cámara, tecnología de comunicación o un mejor guiado por las arterias. El programa se llama Incite (Catéteres Inteligentes en Sistemas Avanzados para Intervenciones, en sus siglas en inglés). La empresa española en este caso incorpora un sensor, del tamaño del mapa de España en una moneda de un euro. La novedad de este sensor es que está fabricado con materiales flexibles como los polímeros. “Los chips que tienen los DNI, por ejemplo, son rígidos, por lo que no pueden ir en la ropa, en unos guantes, unas lentillas o un corazón”, indica Roncalés.

El futuro de la nanosalud

“La nanotecnología por fin va a democratizar la medicina en el mundo, porque no harán falta inversiones en grandes máquinas, sino solo chips”, según Roncalés. “El futuro es combinar terapia y diagnóstico. En un parche llevaremos el fármaco y un chip nos dirá la cantidad a liberar”.

“Nosotros no tenemos la capacidad de construir el catéter ni de poner el chip en el corazón. Eso lo hace Philips. Nosotros ponemos la cabeza del misil”, comenta. Cuando el sensor llega al corazón puede ofrecer información química de diversas patologías cardiovasculares. El responsable de la empresa recuerda que el envejecimiento de la población agudiza estas enfermedades y que el 47% de los cuatro millones de fallecimientos por enfermedades derivadas del corazón y del sistema circulatorio en Europa se producen por los tratamientos quirúrgicos.

El proyecto tendrá una duración de 36 meses y sus impulsores pretenden que en cinco años ya tenga un uso médico.Cuenta con una financiación de 25 millones de euros, de los que solo 500.000 euros corresponden al desarrollo del chip. Roncalés espera que dentro de siete años este producto les reporte anualmente alrededor de 11 millones de euros.

“Ir con Philips aporta que el proyecto exista y poder entrar de lleno en el mercado más competitivo que hay, que es el cardiovascular in vivo. Es como si el Zaragoza se clasifica para la Champions”, confiesa este directivo zaragozano.

La compañía trabaja en otros chips para detectar infartos con una gota de sangre o para la meningitis

La familia Roncalés fundó los laboratorios Casen y la clínica San Ignacio de Zaragoza, que vendieron. Este ejecutivo, de formación económica, es la tercera generación empresarial. La familia creó en 2008, bajo su impulso, Alpha San Ignacio Pharma (AlphaSIP). El conocimiento sobre los chips vino de un socio americano, Brent Seagal, investigador en Harvard y actualmente en Lockheed Martin. La aplicación a la salud de la nanotecnología provino del interés que una novia, estudiante de química en Berkeley, inoculó a Roncalés. De ahí nació la aventura que ha unido a científicos y médicos de Harvard, Universidad Complutense, Universidad de Zaragoza, Universidad Autónoma de Barcelona y Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

AlphaSIP tiene 40 empleados y desde que iniciara su andadura ha invertido cinco millones de euros. Este año prevé facturar 2,5 millones.

La empresa se dio a conocer por la fabricación de unos test en saliva para detectar drogas, el CocaChip y el DrugSIP, dispositivos que ya utilizan numerosas policías locales. Actualmente desarrollan el TromboChip, para prevenir trombosis, por ejemplo en situaciones de emergencias, cuando los servicios médicos deben inyectar anticoagulantes. También avanzan con CardioChip, para detectar infartos solo con una gota de sangre del enfermo. Y por último el NeumoChip, para meningitis y neumonía. Los tres dispositivos estarán listos previsiblemente para 2015 y les pueden aportar unos 15 millones de euros, “si se comercializa de forma conjunta con una gran farma”, apunta Roncalés.