José Rebollo, delegado general de Michelin para España y Portugal

“Concienciar al conductor es una batalla permanente”

125 años después de su fundación, Michelin mantiene su ADN:“Adaptarnos permanentemente a las necesidadesdel mundo del transporte”.

José Rebollo, delegado general de Michelin para España y Portugal
José Rebollo, delegado general de Michelin para España y Portugal

No muchas empresas pueden decir que llevan produciendo en España desde hace cerca de 80 años, con cuatro fábricas instaladas, y que no hayan destruido empleo durante la crisis con una plantilla de más de 7.700 personas. El gigante de los neumáticos Michelin cumple con estos requisitos, con una política de empresa que tiene al sentimiento de pertenencia del trabajador como eje. Su responsable en España y Portugal, José Rebollo, da fe de ello después de 39 años en la compañía. Sus mayores preocupaciones: concienciar al cliente de la importancia del neumático y que las fábricas funcionen a pleno rendimiento.

Pregunta. ¿Cómo se están adaptando a un sector en cambio como es el del transporte?

Respuesta. En nuestra misión está el favorecer la movilidad de bienes y personas. Lo hemos hecho desde los inicios tratando de adelantarnos, en la medida de lo posible, a lo que el mercado y los usuarios podrían necesitar. Esa adaptación es continua y nos ha permitido ser líderes en la evolución de productos y de la legislación, por ejemplo, introduciendo el etiquetado, para que los usuarios sean conscientes de que no todos los neumáticos son iguales. Así evitamos una banalización del mercado vía precios. Comprar un neumático no es algo agradable. Tú no le dices a tu cónyuge: vamos a pasar la tarde comprando neumáticos. Aportamos una información de forma que sea capaz de diferenciar las ofertas del mercado no solo en base al precio.

P. ¿Y lo diferencia?

“Usamos un tercio del ERTE que pedimos”

P. ¿Cuál es la situación de las fábricas españolas?

R. La crisis nos impactó a principios de 2009. Una de las cosas que tenemos a gala es el orgullo de pertenencia a la empresa y nuestra inversión en formación. Sería un despilfarro tener otra política que sea distinta a trabajar con esas personas y buscar acuerdos con ellas para ajustar la producción. Creamos unos mecanismos, junto a sindicatos y trabajadores, para hacer frente a la crisis sin recurrir al ERTE [expediente de regulación temporal de empleo]. Así fuimos de 2009 a 2011. Ese año parecía que salíamos de la crisis. De hecho, contratamos a 600 personas. Pero llegó 2012 y nos encontramos ante el mismo dilema. Acabábamos de ingresar a esas 600 personas y no era de recibo sacarlas fuera. Acudimos a ese ERE temporal que cubriera todas las fábricas, y de todo lo que presentamos, utilizamos un tercio. En 2013 recuperamos un nivel de producción aceptable y las perspectivas de 2014 son razonablemente esperanzadoras.

P. ¿Tuvieron que recurrir a la reforma laboral?

R. Nuestro contrato con el personal tiene que ser emocional: que quieran trabajar con nosotros y estar con nosotros. La reforma laboral tiene sus aspectos positivos para algunas empresas. En nuestro contexto, nuestros mecanismos nos permiten ajustarnos sin recurrir a ella.

P. ¿Cómo son de optimistas para este año? ¿Prevén contrataciones a medio plazo?

R. Puedo decir que la producción en las fábricas españolas es para estar moderadamente optimista. Los mecanismos con los que nos hemos dotado para hacer frente a variaciones de producción son tanto en sentido ascendente como descendente. Antes de proceder a una contratación significativa echaríamos mano de ellos, porque permiten suavizar las decisiones.

R. Qué duda cabe que el precio es un factor determinante en la compra. A todos nos gustaría comprar lo mejor, y entendemos que lo mejor sería comprar Michelin. Otra cosa es que las posibilidades, dada la situación económica, hagan que no siempre puedas optar por lo que desearías. Por eso hay que segmentar el mercado, para tener ofertas bien posicionadas y pensadas para cada uno de los segmentos de clientes.

P. ¿Sabemos usar los neumáticos y cuándo cambiarlos?

R. La formación y concienciación del usuario es una batalla permanente. Hay que concienciar de que lo importante es que el neumático esté en buen estado. Va a ser el que haga que un problema que pueda surgir en la carretera se quede en un susto. Lamentablemente, hay mucha gente que no le presta la atención que debiera. Es una labor que hay que hacer, y lo cierto es que en nuestras campañas de revisión de la presión de los neumáticos los resultados no son halagüeños.

P. El mercado de neumáticos de segunda mano lleva años en auge... 

R. Es resultado de una situación económica. Quiero pensar que no hay gente que pudiendo acceder a un neumático nuevo compre uno usado. Lo barato sale caro. No sabes qué vida ha tenido ese neumático, cómo ha sufrido. Cuando te venden uno lo hacen como mínimo a mitad de vida, compras una parte de su vida. Cuando llevas esa parte de vida al precio que te cuesta, los kilómetros te salen mucho más caros. Pero el normal de los mortales no hace el cálculo para ver qué le resulta más interesante. Te fías más de la recomendación, de la publicidad o del precio. Y a veces se opta por la segunda mano, pero no compras seguridad y tampoco es rentable.

P. ¿Cómo serán los neumáticos dentro de cinco años?

R. Es de esperar un incremento notable del parque móvil en los países emergentes. Si ese aumento se hiciera con la misma tipología de neumático de hoy, el consumo de materias primas y emisiones llegaría a ser un problema, y uno de nuestros grandes ejes de innovación es hallar un neumático de iguales prestaciones rebajando esos apartados. Nuestro proyecto Bio Butterfly analiza obtener, a partir de biomasa, el componente para fabricar caucho sintético. Todos investigamos cómo reducir el impacto medioambiental