El dato de la TAE será homogéneo

Los seguros tendrán una comparativa de rentabilidad como los depósitos

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, junto a la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos.
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, junto a la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos. EFE

Los más de 8,2 millones de tenedores de un seguro de vida ahorro, y quienes pretendan contratar uno, tendrán en breve la oportunidad de poder comparar la rentabilidad efectiva de estos productos y hacerlo de forma homogénea, tal y como puede hacerse en los depósitos bancarios. La directora general de seguros, Flavia Rodríguez-Ponga, anunció ayer que esta comparativa estará lista a partir de este verano. Desde entonces, las compañías aseguradoras tendrán un año de plazo para adaptarse a este nuevo requerimiento, aunque algunas compañías ya estarán preparadas para facilitar esa información desde un principio.

 

Las compañías deberán facilitar por tanto la rentabilidad esperada de los seguros de ahorro y jubilación en términos TAE (tasa anual equivalente), una vez descontados los costes. Esta obligación desarrolla una idea que ya quedó apuntada en la Ley 2/2011, de Economía Sostenible, por la que se establecía que “en los seguros de vida en que el tomador no asuma el riesgo de la inversión se informará de la rentabilidad esperada de la operación, considerando todos los costes”. El texto, que quedó pendiente de desarrollo reglamentario, señalaba además que “en los seguros de vida en los que el tomador asume el riesgo de la inversión –es decir, en los unit linked, seguros que invierten en fondos– se informará de forma clara y precisa acerca de que el importe que se va a percibir depende de fluctuaciones en los mercados financieros, ajenos al control del asegurador y cuyos resultados históricos no son indicadores de resultados futuros”.

La publicación de la rentabilidad de forma homogénea se aplicará por tanto para los seguros de vida ahorro, en los que es la compañía de seguros la garante del patrimonio. Es el tipo de producto que compite más directamente con el depósito bancario, con rentabilidades que se acercan al 2% anual, si bien su filosofía de inversión es a más largo plazo, entre cinco y diez años. Frente a los depósitos, presentan también mayores ventajas fiscales con las que incentivar esa inversión más larga en el tiempo, y permiten importantes reducciones en función de la edad o de si se rescatan en forma de rentas vitalicias o capital.

El patrimonio acumulado en seguros individuales de ahorro y jubilación en los que el capital está garantizado para el tenedor ascendía al cierre del primer trimestre a 139.200 millones de euros, según datos de Unespa, distribuidos entre planes de previsión asegurado –equivalentes a los planes de pensiones pero con rentabilidad garantizada–; seguros de capital diferido –con un patrimonio de 40.213,6 millones–; seguros de rentas –con patrimonio de 80.826,6 millones de euros–, y planes individuales de ahorro sistemático (PIAS), que quedan libres del pago de impuestos si el ahorro se mantiene al menos diez años y se retira en forma de renta vitalicia.

La presidenta de la patronal de seguros, Pilar González de Frutos, defendió ayer el paso adelante en transparencia que se dará con el desarrollo del estándar de rentabilidad esperada. “Los seguros aportarán información sobre sus compromisos de revalorización de una forma metodológicamente exigente, pero también, eso es lo más importante, homogénea. Hemos desarrollado nuestra TAE, una TAE propia del seguro”, señaló durante su discurso ante la asamblea de Unespa, celebrada ayer.

También abogó porque la reforma fiscal que prepara el Gobierno incentive las prestaciones en forma de rentas vitalicias, frente al capital, y que continúe incentivando el ahorro previsión con beneficios fiscales como el que actualmente disfrutan los planes de pensiones, que permiten reducir directamente la base imponible por las aportaciones realizadas.

“Dentro de 20 años, una porción muy sustancial de la capacidad de crecimiento de la economía española dependerá de la capacidad que tengan las personas jubiladas de gastar, de consumir. El reto es conseguir que, en lugar de dedicar el 2% de sus recursos en ahorrar para el futuro como hacen ahora, dediquen de un 7% a un 9%, como hacen los ciudadanos de los países a los que nos queremos parecer”, afirmó.