El complejo escenario del gigante cementero

Cemex busca presidente tras la muerte en Madrid de Zambrano

Lorenzo Zambrano, mientras hablaba en una reunión de accionistas de Cemex en Monterrey, en 2012.
Lorenzo Zambrano, mientras hablaba en una reunión de accionistas de Cemex en Monterrey, en 2012. REUTERS

El fallecimiento del empresario mexicano Lorenzo Zambrano ha puesto a Cemex en horas complejas: el Consejo Directivo de la tercera cementera más grande del mundo deberá escoger a su próximo presidente ejecutivo, quien tomará el mando en un momento clave para el negocio mundial del cemento, con la fusión de las gigantes Lafarge y Holcim.

Los directivos de Cemex anunciaron ayer, tras la muerte de Zambrano en el hotel Villa Magna del Paseo de la Castellana, en Madrid, que pronto se reunirían para deliberar. Su líder no dejó un heredero directo, pero, según su biógrafa Rossana Fuentes-Berain -en declaraciones a El País-, preparaba su sucesión.

El discreto relevo empezó en 2011, cuando la compañía reformó su estructura organizacional para darle más poderes a sus presidentes regionales (aunque con algunos servicios centralizados) y crear nuevas oficinas continentales. El hombre que globalizó la cementera al ritmo de compra de pequeñas empresas pensaba en la horizontalidad de su emporio, que el año pasado reportó ventas sobre los 15.000 millones de dólares, 1.000 millones más que en 2012.

Transición sin sobresaltos

Los cambios en el negocio de las cementeras exigen a Cemex no perder su hegemonía. Necesita de un nuevo líder con el mismo talante empresarial que Zambrano. Una transición sin sobresaltos. Los medios mexicanos apuntan a que la nueva estructura de la compañía permitirá que del propio Consejo Directivo salga el nuevo CEO. Hay once potenciales presidentes, entre ellos el director general y asesor ejecutivo del fallecido presidente, Víctor Romo, quien ocupa el cargo que Zambrano tenía antes de asumir el mando del Consejo, en 1995.

En la lista también están los presidentes regionales de Centro y Sudamérica, Asia, México, Estados Unidos, Europa del Norte y el Mediterráneo. Y los jefes de Finanzas, Recursos Humanos y del Consejo Asesor para América Latina. 

Justamente, con la fusión de Lafarge y Holcim (que se materializará el próximo año y que supondría desinversiones en Latinoamérica, por ser la segunda región que menos ingresos le genera) Cemex analiza sus posibilidades de expansión. Aunque navega con el peso de su deuda, que el año pasado cerró en los 16.000 millones de dólares.