Parte del sector reclama que la AEB amplíe su labor de lobby para que llegue a la sociedad

Roldán asume el reto de recuperar la reputación de la banca

José María Roldán, próximo presidente de la AEB
José María Roldán, próximo presidente de la AEB

La Asociación Española de la Banca (AEB) elegirá hoy a José María Roldán como sucesor de Miguel Martín para dirigir la patronal bancaria durante los próximos cuatro años, tras la fuerte polémica generada con el ministro de Economía, Luis de Guindos.

 Tras la propuesta del consejo general, la asamblea general de la AEB ratificará hoy el nombramiento del exdirector general de regulación del Banco de España. Roldán cuenta con el respaldo de los grandes bancos y cumple con “todos los requisitos legales exigibles”, apunta la patronal. “Es un magnífico fichaje. El mejor que podíamos hacer”, recalca un destacado ejecutivo de un gran banco.

Pero no todo el sector opina lo mismo. Un grupo de bancos, entre los que se encuentran algún mediano y varios pequeños, consideran que el perfil de Roldán es muy similar al de su predecesor, Miguel Martín. “Las características y la trayectoria de Roldán son muy similares a las de Martín. Ambos han sido reguladores y su influencia se centra precisamente en la regulación, y el papel de la AEB en la actualidad debe cambiar. Sus funciones de lobby deben ampliarse y no quedarse casi limitadas a influir en los supervisores y reguladores. También debe saber moverse bien con el Gobierno, Europa y con los diferentes grupos sociales”, afirma un ejecutivo de uno de estos bancos.

Una parte del sector, de hecho, considera que uno de los grandes retos de Roldán se jugarán en la calle, ante la sociedad española. “El nuevo presidente de la patronal bancaria deberá saber negociar y hacer labor de lobby con las distintas asociaciones por los afectados por los desahucios, las cláusulas suelo, etc. Con esos grupos sociales que reclaman soluciones”, señala otro directivo de un banco mediano.

Pero, además de la labor de lobby, Roldán debe enfrentarse a otro gran reto, “lograr que la banca recupere su reputación tan dañada en los últimos cinco años en España, aunque también en Europa”, reconoce en este caso un destacado directivo de un gran banco.

La opinión generalizada es que el nuevo presidente de la patronal bancaria debe ser un buen comunicador. “La labor de comunicación es fundamental en estos momentos para la banca. Roldán debe bajarse a la arena pública para defender y pelear para que el sector recupera su prestigio”, coinciden dos ejecutivos financieros.

Una de estas fuentes recuerda que los bancos tuvieron que fichar justo hace un año al economista Juan José Toribio para que intentara recomponer la imagen del sector. Toribio, de 73 años de edad, tiene una dilata experiencia que incluye su paso por Santander, La Caixa, el Banco de España, el ministerio de Economía y el FMI, además, fue director del IESE. “Pero lo lógico es que sea el presidente de la AEB el se recupere la imagen y el prestigio de la banca porque siempre tendrá más influencia que otro directivo de la patronal”, apunta esta misma fuente.

De esta forma, Roldán deberá explicar “lo que hace la banca y porque lo hace”.

Estas funciones, de cualquier forma, no están reñidas con las que viene realiando Martín en los últimos ocho años (ha estado dos mandatos en el cargo).

La experiencia de Roldán en regulación internacional ha sido una de las claves para su designación por parte de Santander y BBVA como presidente de la AEB. La llegada del supervisor único europeo el próximo mes de noviembre, como los debates que se están manteniendo en el seno de la Autoridad Bancaria Europea (EBA en sus siglas en inglés) para completar y suavizar los escenarios macroeconómicos ante los próximos test de estrés o el examen de la calidad de activos (asset quality review, conocidos como AQR), forman parte de sus negociaciones o labor de lobby.

“Una vez que finalicen estos exámenes, Roldán deberá, además, dar a conocer y explicar al mercado y a la sociedad los buenos resultados en general del sector”, explica un directivo de un gran banco.

 

Una polémica olvidada y enterrada

Parece que la polémica que provocó entre la banca y el ministro de Economía, Luis de Guindo, la presentación de la candidatura de José María Roldán en octubre pasado para presidir la AEB ha quedado olvidada. Cuando Economía conoció las intenciones del sector de designar al exdirector general del Banco de España como sucesor de Miguel Martín el ministro expresó su malestar. Este hecho fue considerado por los grandes bancos como “inaudito” y les llevó a reivindicar que la AEB es una entidad privada cuyos órganos de gobierno toman sus decisiones de forma autónoma. El Gobierno consideraba que no era “estético” que un miembro del regulador pasase a defender los intereses de los que hasta hace poco eran sus regulados, ante el temor de que se extendiera la sombra de la duda de que estaba trabajando con la perspectiva de luego cruzar a la orilla de los supervisados.Pero el paso del tiempo ha logrado suavizar la opinión de Guindos, quien tras no contar con el apoyo del resto del Gobierno, incluido el del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, decidió finalmente ceder. Según comentan en círculos financieros, los recelos del ministro tienen su origen en un descuido de la banca, que no cuido el protocolo, y más en concreto, del presidente de Santander, Emilio Botín. Al parecer, el protocolo no escrito establece que sea el número uno del principal banco quien tenía que haber comunicado a Guindos el nombre del candidato elegido. Pero en este caso, fue Matías Rodríguez Inciarte, vicepresidente segundo de Santander, el encargado de transmitirle la noticia. Un malentendido ya reparado y olvidado por parte de Guindos, gesto que ha agradecido la banca.

Roldán cuenta con un gran prestigio internacional. No en vano, ha sido el representante español que más ha tenido que lidiar con inversores, expertos, analistas y autoridades supervisoras internacionales durante los peores años de la crisis financiera y económica del país. Ahora se encuentra con un sector financiero reducido a la mitad sobre el existente hace cinco años, cuando era parte fundamental de la cúpula del Banco de España.

Otras claves

Incompatibilidades: La polémica surgida por el nombramiento de Roldán llevó al Banco de España a revisar el régimen de incompatibilidad de los directores generales de la institución. Roldán llega a su nuevo cargo seis meses después de anunciar su candidatura.

Miguel Martín: Renunció a optar a un tercer mandato al frente de la AEB a finales de 2012, fecha en la que cumicó su decisión a la gran banca. Martín tiene 70 años.

 Ayudas: En la etapa de Roldán en el Banco de España las cajas necesitaron más de 60.000 millones en ayudas.