Secretos de despacho

El ‘desordenado’ taller de Jordi Clos en Derby Hotels

Su lugar de trabajo es el lugar en el recoge sus recuerdos personales y vivencias

Los objetos que ha acumulado a lo largo de su carrera le proporcionan inspiración

El ‘desordenado’ taller de Jordi Clos en Derby Hotels

Asegura que su lugar de trabajo es atípico para ser presidente de una compañía. Jordi Clos (Barcelona, 1950) gestiona un total de 20 establecimientos de Derby Hotels Collections, como el Claris de Barcelona, el Urban de Madrid o el Banke de París. Define su despacho como una especie de taller desde el que dirige el grupo y diseña hasta el más mínimo detalle de sus hoteles. Pero también aclara que es el lugar en el que recoge todos aquellos recuerdos personales y vivencias, como un repertorio de las fotografías de las excavaciones del Museo Egipcio de Barcelona [por el que han pasado cinco millones de personas], también de su propiedad y colindante con las oficinas en las que trabaja.

“Me inspira estar rodeado de todos esos objetos”. A pesar de que en el despacho aparentemente hay cierto caos, dice que lo tiene todo controlado “En mi taller todo es una anarquía desordenada pero ordenada”, aclara. Y delega siempre y cuando tenga confianza, ya que la identidad es difícil de conservar y fácil de perder. Su despacho, ubicado en la zona del Eixample de Barcelona, está repleto de fotografías, desde la que tiene con el jefe de una tribu africana a la que exhibe con el rey Juan Carlos, cuando recibió el premio Lladó. O una imagen de la Piedra de Roseta a contraluz, cuadros de todos sus hoteles, el boceto de un barco del Nilo... “Es un cúmulo de recuerdos de mi vida profesional, es una especie de taller, que me sirve para pensar”, afirma Clos, que reserva un espacio anexo para meditar sobre el diseño de sus hoteles.

Delega cuando tiene confianza, ya que la identidades difícil de conservar

"La parte más importante de mi trabajo es creativa”. Recientemente, la cadena Derby Hotels acordó con el grupo patrimonial Metrópolis la compra del 50% de su participación en el hotel Banke de París y en el The Caesar de Londres. Pero advierte que, de momento, van a estar tranquilos y no van a inaugurar ningún establecimiento más, aunque en el futuro le gustaría abrir negocio en ciudades como Ámsterdam, Copenhague, Estocolmo o Múnich. Sobre la crisis del sector hotelero, comenta que ya se ha llegado al punto más bajo y que 2014 será un año en el que se empezarán a ver resultados, aunque la recuperación costará dos años. “Ya hay inversiones que apuestan por España”.

Jordi Clos reparte su tiempo de trabajo de la siguiente manera: ocho horas dedicado a la gestión y el diseño de los hoteles y dos horas más al museo. También frecuenta las subastas, ya que una de sus principales obsesiones es que todos sus hoteles sean un pequeño museo. Por ejemplo, en el Urban de Madrid hay parte de una colección de Papúa Nueva Guinea.

El ‘desordenado’ taller de Jordi Clos en Derby Hotels

Como gestor, no elude responsabilidades, “de las cosas buenas y de las malas”. Y sobre todo destaca que su intención sigue siendo mantener un estilo de gestión familiar, “no hemos querido ser una empresa internacional, sino cuidar los detalles, la forma tradicional de hacer las cosas; y hacemos hincapié en la formación de la plantilla”, asegura Clos, que tiene en nómina a un millar de profesionales que saben apreciar cada obra de arte que les rodea en su entorno de trabajo. “Es importante que tengan sensibilidad por la cultura, como la tiene nuestro cliente”. Afirma que hasta hace un par de años lo decidía todo, ahora comparte esta responsabilidad con sus dos hijos gemelos, uno se ocupa de los asuntos financieros y el otro de la creatividad.

“Todos nuestros edificios son singulares, integramos conceptos como cultura, lujo y arte, y huimos de todo lo que es estándar, buscando el cuidado del detalle, como utilizar madera de wengué traída directamente de África. Son nuestras señas de identidad”, matiza. Para Jordi Clos la rentabilidad es importante, pero más lo es mezclarlo con la economía, como el placer de reconstruir palacios antiguos y que permanezcan vivos para siempre. “Miramos hacia el futuro, no al presente”.

Una pluma en una urna

El ‘desordenado’ taller de Jordi Clos en Derby Hotels

De origen humilde, su vida cambió cuando su hermana mayor se casó con un aristócrata catalán, tal y como recoge en su libro de memorias, Con la vida en los talones, y asumió su educación.

Comenzó como botones en una inmobiliaria, para más tarde trabajar en una tienda de muebles, hasta que montó su primera empresa. Hoy es uno de los mayores expertos en Egipto y en civilizaciones remotas, pero también es un empresario hotelero de éxito. Según asegura, este mérito no tiene que ver con su intuición a la hora de hacer negocios, sino con la valía de su equipo, al que trata de contagiar su gran pasión por el arte y la cultura. Todo esto le ha valido numerosos reconocimientos, entre ellos, el Premio Montblanc de la Cultura en 1997. Este galardón, reflejado en una pluma de la reconocida marca de estilográficas, lo tiene guardado en una urna, ya que se trata de una pieza única, y le tiene un gran aprecio.

El arte en el sentido más amplio de la palabra y la arqueología son sus grandes aficiones, como también lo son la aventura –sobre su mesa tiene un sombrero– así como viajar a países que no han sido absorbidos por el turismo. Advierte de que, lejos de pensar en la retirada, todavía le quedan muchas cosas por hacer. “Tengo plenitud de ideas, proyectos e inquietudes abrumadoras”.

Y sobre la mesa, un plan de expansión meditado de la cadena hotelera para el futuro. “Todo lo hacemos con recursos propios, no me gustan los bancos”.