Editorial

Iberia redobla la apuesta de Barajas

Iberia hizo tarde su adaptación a una economía de abierta competitividad con sus iguales de bandera y a la de las compañías de la nueva generación, esas que democratizaron los vuelos con el bajo coste y que disputaron abiertamente el negocio en las distancias cortas y medias. Tan tarde acometío la racionalización de su estructura productiva y de sus costes que se vió obligada a replegarse de una parte de su negocio tradicional porque la cuenta de resultados no lo soportaba. Pero tras el ajuste de los últimos años y los acuerdos con sus colectivos laborales ha vuelto a reabrir rutas que hace solo año y medio considerada perdidas, como son los vuelos a Amsterdam, Santo Domingo, Estambul, Atenas o Estocolmo.

La decisión supone, en paralelo, un reforzamiento de su apuesta por el hub de Barajas, justo en un momento de debilidad del aeródromo madrileño, rebautizado como Adolfo Suárez. Los reajustes de tarifas y la afluencia de turistas a España ha devuelto parte del protagonismo al aerupuerto, para el que también la primera compañía low cost de Europa, Ryanair, reserva una parte de la expansión de su negocio. Si las estimaciones turísticas van bien encaminadas, con nuevo récord de visitantes, Barajas recuperará el pulso y se convertirá en una nueva oportunidad para las grandes compañías.