Editorial

Un gigante del cemento

La cementera suiza Holcim y su rival francesa Lafarge han dado luz a un acuerdo de fusión que creará un gigante de 31.600 millones de euros en ventas combinadas, más de 120.000 empleados y presencia en 90 países. La nueva LafargeHolcim, cuya fusión pretende ejecutarse durante el primer semestre de 2015, es consciente de que el gran escollo que podría entorpecer la operación es el veredicto de las autoridades de Competencia de la UE. El futuro gigante está dispuesto a pagar la factura correspondiente para obtener el beneplácito, esto es, a desprenderse de activos por valor de unos 5.000 millones de euros, que representan hasta un 15% del ebitda combinado y dos tercios de los cuales están en Europa. Además de ese objetivo, la compañía se ha comprometido a no cerrar plantas y a no recibir más del 10% de su facturación combinada de un solo mercado, pese a contar con fuertes posiciones en algunos países. Es el caso de España, donde la cuota rondaría el 25%. Los expertos auguran que la decisión de Competencia podría demorarse hasta dos años. Un plazo que excede las previsiones de ambas cementeras, pero que responde a la necesidad de que se analice con criterios de libre mercado, aunque con el rigor necesario, el terremoto que supone una operación de este calibre.