El banco europeo valora un aumento de sus créditos blandos al sector

Las constructoras piden apoyo al BEI para ser competitivas fuera de la UE

El banco europeo valora un aumento de sus créditos blandos al sector

El presidente del BEI, Werner Hoyer, durante un reciente foro en Bilbao.
El presidente del BEI, Werner Hoyer, durante un reciente foro en Bilbao.
Madrid / Bruselas

La construcción española busca ajustar sus costes financieros para ganar competitividad en los concursos internacionales y para ello reclama la ayuda del BEI. El sector ha lanzado una ofensiva, coordinada por la patronal Seopan, y no se ha dudado en involucrar a las máximas instancias oficiales, incluido el ministerio de Fomento. De momento, ya se ha logrado que el banco público europeo, el principal instrumento financiero de la UE, sea consciente de la desventaja de las constructoras europeas cuando compiten a nivel global. Estas piden más financiación directa del BEI que complemente a los créditos de la banca comercial y abarate sus ofertas.

“Estamos al corriente de la petición [de las empresas españolas]”, confirman a CincoDías fuentes del BEI. Y añaden que “las discusiones sobre ese asunto continúan, tanto a nivel interno del BEI como con nuestras contrapartes [entidades financieras, gobiernos, etcétera]”.

Desde el frente empresarial español se habla de una competencia en desigualdad de condiciones que ha llevado a una “disminución de la cuota de las 30 mayores constructoras europeas en el mercado internacional”.

En la actualidad, según cálculos del sector de la construcción, el BEIdestina unos 7.000 millones de euros anuales al apoyo financiero de las compañías de infraestructuras fuera de la UE. Pero las necesidades de financiación en ese área, según estiman en Seopan, superan con creces esas cifras y alcanzan los 30.000 millones de euros.

Esa enorme distancia entre la financiación disponible y la necesaria ha provocado que las constructoras españolas tengan una fuerte dependencia de la banca comercial.

A este inconveniente se suman la dificultad de las empresas para presentar avales con alta calificación y referencias de proyectos recientes a nivel local –escasean por la caída de la inversión pública en España–, aspectos fundamentales a la hora de calificarse para buscar obras y concesiones en el exterior.

El problema, según Seopan, no afecta solo a las firmas españolas, sino también a las europeas, que están sufriendo, según la patronal, la “creciente competencia” de firmas de Japón, China, Corea del Sur y Estados Unidos. Las empresas de esos países pueden disfrutar de estructuras de financiación más baratas y, por tanto, presentar mejores ofertas. La principal diferencia con las europeas estriba en que las constructoras de esos país tienen el respaldo de sus respectivas instituciones financieras públicas.

El problema ha sido trasladado a Fomento para que, a su vez, lo lleve a Bruselas. De hecho, las compañías pidieron a la ministra de Fomento, Ana Pastor, que incluyera el asunto en su agenda para el Consejo de Ministros de Transportes que tuvo lugar en marzo. Se busca, en definitiva, que sea el Banco Europeo de Inversiones quien apoye la internacionalización del sector europeo de la construcción, del que empresas españolas y francesas son líderes destacadas.

Concursos millonarios

La petición de mayor crédito llega semanas después de que se barajara un préstamo del BEI para que Sacyr y sus socios en las obras de ampliación del Canal de Panamá pudieran finalizar el proyecto. La entidad pública europea ya financia la construcción del tercer juego de esclusas con 500 millones de euros.

Las constructoras y concesionarias españolas están en plena oleada de ofertas en concursos millonarios en todo el mundo. Abertis puja por seis autopistas en el estado australiano de Queensland, concesión valorada en unos 4.000 millones de euros; FCC y OHL compiten por una carretera en el área metropolitana de Orlando (Florida, EE UU) por unos 1.500 millones; Ferrovial y ACS, entre otras, van a por el segundo tramo del AVE de California, y así todo un cúmulo de intentos por elevar el perfil internacional de la cartera de ingresos.