Editorial

Los líderes exhiben optimismo

La incipiente recuperación de la economía española comienza a reflejarse en una mejora de la demanda y de las perspectivas del mercado. Los primeros testigos de esto son las grandes empresas. Es el caso de Banco Santander, Repsol e Iberdrola, que celebraron sus respectivas juntas de accionistas el viernes. Sus presidentes aprovecharon esa ocasión para lanzar un mensaje coincidente de optimismo sobre el negocio y las perspectivas económicas de los próximos meses. El presidente de Santander, Emilio Botín, que defendió con contundencia que la recuperación ya “es un hecho”, recordó que la entidad está concediendo el doble de hipotecas que el año pasado y que la financiación para el consumo y el crédito a las pymes están creciendo. “Estoy convencido de que 2014 será un año mucho mejor: vuelve el crédito, vuelve el crecimiento y, más lentamente, también se recupera el empleo”, señaló. El orden en que está descrita esta evolución –crédito, crecimiento y empleo– no es casual. La reapertura del mercado de crédito es una condición imprescindible para que se alimente la actividad de las empresas y para que esa actividad genere, a su vez y por fin, la creación de puestos de trabajo. En ese sentido, el mensaje de Santander constituye una señal de que el proceso de normalización del sector financiero puede avanzar de forma considerable a lo largo de este año y servir de impulso a un tejido empresarial ahogado por la falta de liquidez. La decidida apuesta por el segmento de las pymes, anunciada recientemente por el banco líder así como por otras entidades, beneficiará a su negocio, pero también al conjunto de la economía. Solo hay que recordar que el 90% del empleo en España está sostenido por empresas de menos de 20 trabajadores.

También Repsol e Iberdrola han exhibido fortaleza y optimismo en sus respectivas juntas. Antonio Brufau, presidente de la petrolera, afirmó que el cierre del acuerdo con el Gobierno argentino por la expropiación de YPF permitirá dedicarse “en cuerpo y alma” a la gestión de la compañía, focalizarse “en el crecimiento orgánico” e impulsar el inorgánico. La sólida posición de liquidez de Repsol –más de 6.000 millones– le facilitará acometer importantes inversiones, la mayor parte en exploración y extracción. Pero, sobre todo, destaca la buena señal de que la compañía constata el aumento de la demanda de carburantes. En el caso de Iberdrola, el mensaje ha sido también contundente. La compañía presidida por Ignacio Galán confirma su apuesta de aumentar el 4% anual su beneficio neto los dos próximos años sobre los resultados de 2014, pese a que el sector acuse el impacto de los cambios fiscales y regulatorios. Más allá de las dificultades, las grandes empresas ostentan una posición privilegiada para detectar y anticipar una recuperación que debe trasladarse al resto de los eslabones de la cadena, esto es, a las pymes y a los consumidores.