Editorial

Más signos de deshielo en el ladrillo

Los signos de deshielo que el pasado año comenzaron a aparecer en el mercado inmobiliario no solo no han retrocedido en estos primeros meses de 2014, sino que se hallan en pleno proceso de avance y consolidación. La severa corrección de precios que se ha llevado a cabo en el sector ha propiciado, desde el verano de 2013, un flujo creciente de inversores internacionales en busca de rentabilidad. Ese primer impulso ha ido seguido de otros movimientos en el mercado, como la primera gran transacción de Sareb o la venta de las plataformas inmobiliarias de varias entidades financieras a diferentes fondos de inversión. Precisamente ha sido esa efervescencia lo que explica que Banco Sabadell haya decidido no seguir la misma estrategia y apostar por mantener su filial inmobiliaria Solvia. La hoja de ruta del banco pasa por convertir esta en una unidad independiente y en propiciar su salida a Bolsa. También Sareb, que ayer hizo público el balance del primero de sus 15 años de vida, confía en la buena evolución del mercado. Las previsiones del banco malo para este año incluyen un crecimiento del 15% en la venta de inmuebles –30 pisos al día– y una fuerte apuesta por el alquiler. La entidad perdió 261 millones en 2013 tras provisionar otros 259 por sus créditos, amortizar 2.000 de deuda y pagar 1.200 millones en concepto de intereses. Además, a lo largo de ese primer año, ha vendido 9.000 inmuebles a particulares a través de la red de entidades que le traspasaron sus activos.

Un análisis general de las cifras que se han movido en 2013 escenifica de una forma clara ese repunte que está comenzando a experimentar el ladrillo. Las operaciones de la banca, el capital riesgo y los fondos de inversión han pasado de sumar apenas 430 millones de euros en 2012 a cerrar el año con un total de 5.000 millones.

Sin duda, no son cifras comparables a las que alimentaron los años dorados de la burbuja inmobiliaria, pero sí suficientes como para evidenciar que algo importante está ocurriendo en el sector del ladrillo en España. Si 2013 ha sido el año del desembarco de los fondos de inversión, todo apunta a que en 2014 se sumarán los fondos de pensiones y las aseguradoras, cuyos objetivos de rentabilidad suelen ser a más largo plazo. A todo ello hay que añadir incógnitas todavía sin despejar, como cuándo se producirá el esperado despegue de una demanda interna que sigue bajo mínimos o cuál será la evolución de los precios en lo que queda de año. Instrumentos para canalizar la inversión, como Socimi, están llamados a ser elementos clave en la vuelta de los pequeños ahorradores al mercado inmobiliario, como también lo es la reapertura de un mercado de crédito que no acaba de normalizarse.