El alza de tipos se contagiará al conjunto de activos

La Fed decreta el fin de la era alcista en la deuda a largo plazo

El mercado confía en que las alzas de tipos serán paulatinas y acompasadas a la economía

Los expertos prevén que el BCE controle la presión sobre los tipos a corto plazo

Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal.
Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal.

Marzo de 2015. Esa es la fecha que los inversores ya han podido grabar en su calendario después de la rueda de prensa ofrecida el miércoles por Janet Yellen. Será el momento en que la Reserva Federal estadounidense podría comenzar a subir los tipos de interés en la mayor economía del mundo, que llevan en mínimos históricos de entre el 0% y el 0,25% desde diciembre de 2008. Un precio del dinero congelado a mínimos para hacer frente a una profunda crisis financiera y económica y cuyo incremento será signo inequívoco de que se ha podido pasar página.

La Fed será por tanto el primero de los grandes bancos centrales que cambiará el signo de su política monetaria y si bien aún quedan meses para que llegue el momento, el terreno ya está abonado y los inversores han tomado muy buena nota de la senda apuntada por Yellen. Hasta el punto de que un cambio en el camino trazado podría provocar serios e indeseados sobresaltos.

En su primera reunión al frente de la Fed, Yellen no solo mantuvo el discurso continuista de Bernanke al anunciar, según lo previsto, un nuevo recorte de 10.000 millones de dólares en las compras mensuales de activos, que quedan en un total de 55.000 millones de dólares. Sino que, para sorpresa de la mayoría, avanzó un calendario más acelerado de lo previsto anteriormente para las subidas de tipos. Y reconoció que, una vez agotadas las inyecciones de liquidez –para las que se prevé una reducción gradual de 10.000 millones cada mes–, transcurriría un período de seis meses hasta la primera subida de tipos.

“La clave de esta reunión de la Fed es que ya se ha dado una fecha al mercado para el primer incremento de tipos de interés. Una economía que este año crecerá al 3,3% ya no necesita todos esos estímulos”, señala Rosa Duce, economista jefe del centro de inversiones de Deutsche Bank. Ante este escenario, la primera reacción del mercado ha sido tímida pero se ha hecho notar. El signo más evidente ha sido la apreciación del dólar, que ha hecho retroceder al euro desde los 1,39 dólares a los 1,37.

La Bolsa reaccionó en principio a la baja ante la evidencia de la continuidad en las retiradas de liquidez “pero terminará por ver que la situación económica de EE UU mejora”, señala José Luis Campuzano, economista jefe de Citi en España. “Asistimos a un cambio de sesgo en Estados Unidos en la evolución de los tipos. Hay que asumir un escenario de tipos mundiales al alza, aunque no de forma rápida ni agresiva”, añade. Y en este escenario hacia el que se dirige Estados Unidos como avanzadilla, el mercado que más se va a resentir es el de renta fija a largo plazo. “La Fed dejará de comprar deuda y subirá tipos y esto significa que se pierde un soporte de precios”, explican en Deutsche Bank.

El conjunto de la curva de tipos de la zona euro ya se tensionó ayer ligeramente, con una leve alza que rondó los 6 puntos básicos, según explica Javier Ferrer, responsable de la mesa de deuda de Ahorro Corporación, que recuerda que las oportunidades de rentabilidad en la deuda se concentrarán en el corto plazo. Apunta además que el diferencial entre el bono a diez años estadounidense y los activos de la zona euro al mismo plazo se ha estrechado demasiado –está en máximos con el bund alemán– y prevé una “ligera corrección en la deuda pública europea”, que podría llevar al bono español al entorno del 3,5%. Así, el rendimiento del treasury pasó del 2,67% del martes al 2,77% de ayer, mientras que el del bund alemán, también a diez años, ha subido en dos días del 1,56% al 1,64%.

“Los tipos de interés de la deuda en dólares tienen una influencia a nivel global y tendrán un efecto de arrastre también en la zona euro. Aunque estará contenido en la zona euro”, explica Matías Lamas, analista de AFI. En su opinión, es “lógico” que la Fed haya adelantado el calendario de subidas de tipos a la vista de que la tasa de paro de EE UU se acerca al objetivo del 6,5% al que se había vinculado la política monetaria. Aunque subraya la importancia de “no confundir al mercado” y de no perder de vista las sombras que aún arrojan los datos de empleo.

En este sentido, a Mario Draghi no le queda más remedio que ser mucho más cauto que la Fed al hablar de la recuperación económica. Sin duda el BCE está en una tesitura distinta y su momento de subir los tipos le llegará mucho después que a la Fed y también que al Banco de Inglaterra, que está “en una posición intermedia”, apuntan en AFI.

“Lo normal es que los tipos a largo suban, sí habrá contagio a los tipos a largo en la zona euro”, añade Rosa Duce. En cambio, en su opinión, los tipos a corto de la zona euro no se resentirán. “Draghi lleva meses preocupado por distanciarse de las expectativas que genera la Fed. Y tiene los tipos a corto bien anclados”, añade. Así, el BCE seguirá su propio camino en política monetaria, que afronta una amenaza muy distinta ante el riesgo de deflación en la zona euro.