Editorial

La crisis de las preferentes llega a su fin

La crisis de las participaciones preferentes en la banca nacionalizada está apurando sus últimos capítulos. Novacaixagalicia Banco, Bankia y Catalunya Banc han devuelto algo más de 3.000 millones –el 45% de lo reclamado por los afectados– a través del arbitraje, mientras que las reclamaciones de clientes tramitadas por la vía judicial han sido resueltas positivamente en un abrumador 95% de los casos. Desde que el procedimiento arrancó en el verano de 2012, el 65% de los clientes afectados por las preferentes comercializadas por las tres entidades han recuperado su dinero. Ello supone un éxito en cuanto a porcentaje de afectados que han obtenido respuesta a su reclamación, dado que el umbral previsto inicialmente por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) era del 50%. A la cabeza de las entidades se sitúa Bankia, que ha atendido al 76% de las solicitudes y reembolsará más de la mitad de los 4.000 millones de euros reclamados. La devolución en los arbitrajes de la entidad tiene en cuenta el valor de la acción –que se ha revalorizado un 174% desde junio– lo que ha ampliado el margen de la entidad para atender solicitudes. En el caso de NCG Banco y Catalunya Banc, que no cotizan en Bolsa, no ha sido posible aminorar el efectivo a devolver. En la entidad gallega –que ha devuelto el 34% del importe solicitado– seis de cada diez solicitantes han obtenido el reembolso; mientras que en la catalana el porcentaje supone el 35% del total con un importe de unos 440 millones de euros. Las solicitudes tramitadas por vía judicial también se están resolviendo mayoritariamente a favor de los solicitantes, bien por resoluciones a favor o bien por medio de acuerdos extrajudiciales entre ambas partes.

Todo ello apunta a que la denominada crisis de las preferentes ha llegado a su epílogo y, lo que es más importante, ha llegado de forma satisfactoria para la mayoría de los inversores perjudicados que han acudido al arbitraje. Esa circunstancia constituye una muy buena noticia no solo para estos, sino también para el conjunto del sistema financiero, porque permite vislumbrar el final de un conflicto que ha generado una importante y creciente alarma social y ha contribuido a dañar la confianza en el sector bancario. No en vano, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha llegado a acumular un incremento espectacular de reclamaciones relacionadas con esta materia.

A la espera de que finalicen los flecos pendientes, hay una lección que resulta importante aprender de lo ocurrido con esta crisis. El hecho de que la confianza es un valor intangible extremadamente frágil, que tarda mucho en cosecharse y muy poco en perderse, y cuyo principal alimento no es otro que el rigor y la transparencia.