Editorial

Los mercados dan por rusa a Crimea

Los mercados financieros se han acoplado con rapidez a los hechos consumados por la acción militar y el simulacro político del referéndum de Crimea organizado el fin de semana: creen que la península bañada por el mar Negro es ya de facto rusa y que las sanciones económicas occidentales a Moscú se quedan en nada, en una declaración. El mayor temor de los mercados, manifestado sobre todo en los alemanes, era una escalada de sanciones cruzadas que paralizase la actividad comercial y pusiese en riesgo el suministro energético. Dado que al menos los anuncios del Consejo de Ministros de Exteriores de ayer son de efecto muy previsible y limitado, la economía puede seguir su rumbo. Las Bolsas se acercan a los niveles previos a la crisis ucraniana y los mercados de deuda vuelven a relajar las tipos a diez años de los Tesoros europeos.

Pero sería una temeridad geoestratégica dar por concluida esta crisis, pues permitir (¿qué otra cosa se puede hacer?) que Moscú se anexione Crimea con un argumento de otro siglo puede animar a aventuras ulteriores en territorios cercanos en las que la sanción tenga que ser severa y contractiva para la actividad, para neutralizar a un país que no acaba de conformarse con el papel que la historia le asigna tras la disolución por inviabilidad económica de su última manifestación imperial.