La clase media alcanzará el 40% en 2030 según el Banco Mundial

Latinoamérica brilla para los inversores

Latinoamérica brilla para los inversores

Las grandes cifras dicen que Latinoamérica se recuperó con exuberante suficiencia de la crisis de 2008. Mientras Europa tropezaba por segunda vez y EE UU sacaba tímidamente la cabeza, el PIB de la región creció un 6% en 2010. El parachoques latinoamericano se fue construyendo durante la década de los 2000. Una inédita estabilidad política facilitó la corrección de desequilibrios macroeconómicos casi endémicos como las altas tasas inflación, la deuda exterior o el déficit por cuenta corriente. La locomotora China propulsó con su demanda el precio de las materias primas, lo que ayudó a su vez a conseguir mayor margen fiscal para aumentar la inversión y hacer acopio de reservas. El círculo se cierra con el tirón de la demanda interna a manos de una creciente clase media.

Pero la velocidad ha bajado de revoluciones desde 2012. El precio de las materias primas parece haber tocado techo y también tiene fecha de caducidad el ciclo de dólar barato. “La economía mundial está experimentando grandes transiciones, como el traspaso del crecimiento de los mercados emergentes a los avanzados y el repliegue de las medidas de estímulo de la Reserva Federal”, recoge un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los pronósticos de las casas de análisis y organismos internacionales para Latinoamérica rondan el 3% de alza del PIB para este año, una leve mejoría sobre el entorno del 2,5% del año pasado. “Este mayor crecimiento regional dependerá de que continúe la recuperación en México y Brasil. Ambos países, que suman la tercera parte del PIB de la zona, crecieron a una tasa menor que el promedio en 2013”, según Cepal, dependiente de Naciones Unidas, que pronostica un acelerón de más de dos puntos para México (3,5%) y una mejoría de un par de décimas para Brasil (2,6%).

Demanda interna y clases medias

La demanda interna aportó casi dos puntos porcentuales del crecimiento del PIB del año pasado. La capacidad de consumo de la nueva clase media es determinante. La población con una renta diaria de entre 10 y 50 dólares, que alcanzó el 29% en 2009, superará el 40% en 2030, según el Banco Mundial. La distribución de esta nueva riqueza es, en todo caso, otro de los retos, apunta Cepal. Colombia y Argentina tienen tasas de desempleo juvenil que superan el 20%. El consumo crecerá, pero a un ritmo más lento.

Gran parte del frenazo tiene que ver con el anuncio de la Reresva Federal de iniciar el pasado mes de mayo la retirada de estímulos de manera paulatina. Durante los últimos años estos países han sido el destino favorito de los dólares baratos. La marcha atrás en la compra de bonos estadounidenses provocó el temor a que el dinero emprendiese el camino de vuelta. Los inversores se agolparon en la puerta de salida mucho antes de que se levantara la veda. La ya famosa sobrerreacción de los mercados causó estragos en los emergentes el pasado verano, forzando la intervención de los bancos centrales para contener la caída de las divisas (apreciación del dólar) y con fuertes caídas en el precio de la deuda y las acciones.

El año cerró con caídas en los parqués de México (2,2%), Brasil (15%), Colombia (7%) y Chile (14%). Los pronósticos para 2014 otorgan a la renta variable latinoamericana un PER, ratio de beneficios sobre el precio, de 12,4 veces este año y 11,1 el próximo, según JP Morgan. México y Chile pulverizarán la media con 16,7 y 13,7 veces, respectivamente.

700.000 millones de euros en la pista de salida

El dinero está deseando volver a encontrar la guarida más caliente. Según los últimos datos de la consultora Bain & Company los fondos disponen de 700.000 millones de euros de munición dispuesta para los disparos. “No todo este dinero procede de los emergentes, pero sí una gran parte”, apunta Victoria Torre, responsable de Análisis de SelfBank. “La volatilidad se desencadenó principalmente por problemas de cada país y el temor a una ralentización de China. Es previsible que los mercados vayan diferenciado entre unos y otros países, premiando y castigando”, apunta un informe de la consultora Solchaga Recio.

China está embarcada en un cambio de modelo con el que aspira a ser más autosuficiente. Está estimulando la demanda interna. La contrapartida es una moderación de sus exultantes tasas de crecimiento. Pasar del 12% a un previsible 7%. “La moderación de la actividad en China ya ha sido descontada del precio de las materias primas, sobre todo de los metales pesados. La recuperación de la demanda en Estados Unidos y la abundante liquidez que aún hay en el sistema ayudarán a estabilizar los precios de las materias primas”, señala Martin Arnold, analista de ETF Securities.

El frenazo de las commodities ha dañado las cuentas externas, lastrando uno de los criterios más fiables de competitividad y gran conquista de la década pasada: el superávit por cuenta corriente. El déficit ahora para todo el continente marca un 2,5%. Países como Brasil, por ejemplo, alargan el derrame hasta el –3,6%. Están pagando las fuertes salidas de remesas y dividendos de su economía, además de los crecientes gastos de sus turistas por el resto del mundo. Los más vulnerables, en todo caso, son aquellos con bajos niveles de reservas, mucha deuda y poco acceso a los mercados internacionales de capitales.

Los apuros de Venezuela y Argentina

Solchaga Recio pone en el punto de mira a Venezuela y Argentina. Ambas registran las predicciones más bajas de crecimiento para este año con un 1% y un 2,6%, inflación y fuertes devaluaciones de sus divisas. “Ante la presión cambiaria algunos países podría tomar políticas monetarias expansivas. Argentina y Venezuela, en cambio, deberían realizar ajustes dada su mayor vulnerabilidad a la volatilidad financiera”, apuntan.

Para Joaquín Robles, de XTB la estabilidad de las divisas es clave para las empresas españolas en la región. Las que más intereses tienen son Telefónica y Santander, con más de la mitad de su negocio internacional en este continente. Las grandes triunfadoras, a juicio de Robles, “podrían ser las constructoras, ya que el objetivo de estas economías es aumentar las obras publicas con el fin de ayudar al progreso de la economía”.