Los inversores reclaman mayores reformas

Brasil, el gigante que marca el paso a todo un subcontinente

Brasil, el gigante que marca el paso a todo un subcontinente

Brasil logró conquistar al mundo al convertirse en la sede de los Mundiales de Fútbol que se celebrarán este año y de los Juegos Olímpicos que acogerá Río de Janeiro en 2016. La adjudicación para albergar estos dos acontecimientos de alcance planetario fue el reconocimiento internacional del impulso alcanzado por la economía brasileña y de su liderazgo político en la región. Y el espaldarazo a un cambio profundo en la estructura social del país, dirigido por el expresidente Lula da Silva, que colocó al país en el grupo más selecto de las promesas emergentes.

El estallido de la crisis internacional tras la quiebra de Lehman Brothers pasó de puntillas por Brasil, cuya economía solo se contrajo el 0,3% en 2009 , después de un alza del 5,2% en 2008. El PIB brasileño brilló con un repunte del 7,5% en 2011 para iniciar después una fuerte moderación en su crecimiento, del 2,7% en 2011 y 2012 y del 2,3% en 2013. Y las previsiones apuntan a un crecimiento que este año rondará el 2%, y que ha ido menguando progresivamente en las estimaciones de los expertos. Así, al inicio de 2013 el FMI esperaba un aumento del PIB brasileño del 4% para el año siguiente, y en su estimación de inicio de este año, la previsión se ha recortado a un alza que no llega al 2,5%.

“La falta de reformas internas para mejorar la productividad, y la falta de razones de peso para creer que los precios de las materias primas contribuirán al crecimiento en mayor medida que en la década pasada, deja a Brasil sin más alternativas que una depreciación de la moneda para recuperar la competitividad del sector manufacturero y fomentar las exportaciones”, explica el servicio de estudios de BBVA. Brasil se enfrenta ahora a un desafío compartido con muchas economías desarrolladas y reclamado por los inversores, la puesta en marcha de nuevas reformas que corrijan sus desequilibrios, después de años de intenso crecimiento alimentado por una fuerte entrada de inversión extranjera. El 2013 no pasó en balde y la apreciación del real ha servido para mejorar la competitividad, la inflación ha bajado del 6,5% al 5,8% y la banca ha ajustado sus criterios de concesión de crédito.

Volatilidad y reformas pendientes

Sin embargo, Brasil tiene una larga tarea para reconciliarse con los inversores. “El Gobierno brasileño ha minado su credibilidad en el último año con su política industrial, el desequilibrio fiscal y la intervención sobre el tipo de cambio”, critica Goldman Sachs, que no prevé en los próximos meses cambios en el rumbo de la política brasileña que favorezcan un cambio hacia una menor dependencia de las exportaciones y la inversión. “Los mercados financieros son ahora más volátiles y están más escépticos sobre la economía brasileña debido tanto a factores externos como internos”, apuntan desde BBVA.

La cita electoral de este año, con elecciones generales en el mes de octubre, contribuirá a mantener la volatilidad en el mercado local y una moneda más débil, apuntan los expertos. El real brasileño ya se depreció el 22% en el último año, con mayor intensidad que otras divisas latinoamericanas, y el índice Bovespa cotiza cerca de sus mínimos del último año. La última vez que retrocedió a esos niveles, en julio de 2013, rebotó después casi un 20% hasta octubre, pero en esta ocasión habría menos opciones para una reacción alcista similar, advierte Citi. La firma reconoce en todo caso que ahora las valoraciones son incluso más baratas, mientras que los beneficios empresariales aumentan, animados por una divisa débil.

Valores como Banco Bradesco, Itaú, vale o Telefónica Brasil aparecen en la cartera de valores recomendados por HSBC y JP Morgan. La población bancarizable crece en 2,3 millones de personas al año. Brasil es ya un país de clase media, que supone más del 50% de la población, argumentos con los que avalar la apuesta por los valores bancarios y por el negocio financiero en el país. Es la defensa que hace Santander de su negocio brasileño, que ha perdido presencia en el negocio del conjunto del grupo aunque guarda potencial.