Santander, CaixaBank, Isolux y Antolín salen al mercado

Empresas y bancos españoles lanzan una avalancha de deuda

Vista de la sede de CaixaBank
Vista de la sede de CaixaBank

Con la deuda soberana a dos y cinco años en mínimos históricos, la de 10 años en niveles de enero de 2006 y con el viento a favor de las agencias de rating, después de la mejora de Moody’s a Baa2 –dos escalones por encima del bono basura–, empresas y bancos españoles han acelerado la captación de fondos a precio de saldo en el mercado.

Enero y febrero fueron relativamente tranquilos, con menos emisiones que en 2013, ante la creencia de que el coste continuaría bajando. Los directores financieros no se equivocaron. La prima de riesgo del bono español a 10 años ha caído desde los más de 220 puntos básicos del arranque del ejercicio a los 168 a los que concluyó ayer.

Santander colocó 1.500 millones de euros en bonos sénior a tres años al 1,375%, con una demanda de 2.700 millones. Los inversores de fuera de España se hicieron con el 76% del total. La operación fue pilotada por BNP Paribas, Commerzbank, ING e HSBC, además del equipo de mercado de capitales del propio Santander.

CaixaBank utilizó cédulas hipotecarias para captar 1.000 millones de euros a 10 años a un interés del 2,625%. La demanda, al igual que en el banco que preside Emilio Botín, fue muy superior a la oferta, con un total de 2.600 millones de euros. El 88% de las peticiones de compra provino de inversores extranjeros. La entidad que preside Isidro Fainé ha sido la segunda en lo que va de año en colocar cédulas, tras la efectuada por BMN a comienzos de enero por 500 millones de euros. Los colocadores fueron Crédit Agricole, HSBC, JPMorgan y UBS, además de CaixaBank.

Estas emisiones se unen a las efectuadas por BBVA y Santander en bonos contingentes convertibles (cocos) en lo que va de año por un total de 3.000 millones de euros, con el objetivo de reforzar su colchón de solvencia medido con la ratio Tier 1 adicional.

Alta rentabilidad

El precio de las emisiones se sitúa en niveles muy atractivos, incluso se ha abierto la puerta a emisiones de alta rentabilidad o high yield (calificadas por debajo del grado de inversión), como las anunciadas por Isolux por 400 millones de euros, y a la que Fitch otorgó ayer una calificación de B+. El grupo de construcción, energía y concesiones de infraestructuras hará presentaciones en Londres París, Ámsterdam y Fráncfort. La coordinación de la emisión correrá a cargo de Morgan Stanley, Bank of América Merril Lynch y Société Générale.

Ayer, otra empresa anunció su debut en los mercados de capitales. El grupo de componentes para automoción Antolín-Irausa ha comunicado la suscripción de distintas herramientas de financiación que le dotarán de 800 millones de euros. De este modo, la compañía hace frente al vencimiento de sus créditos principales, de 400 millones, a finales de año.

La empresa lanzará una emisión de bonos por 400 millones de euros y con vencimiento en 2021. La deuda se emitirá en Luxemburgo a través de su filial Antolín Dutch B.V. Deutsche Bank ha sido el banco encargado de la operación. Al mismo tiempo, la empresa ha cerrado un préstamo sindicado de 400 millones de euros, que vencerá en 2019. La firma explicó que su intención es “utilizar los fondos obtenidos para la refinanciación de parte de su deuda, la cancelación de las líneas de factoring abiertas y otros fines corporativos”.