Ángeles Delgado, directora general de Fujitsu

“La eficiencia tiene un límite”

“La eficiencia tiene un límite”

Fujitsu celebra los 40 años de su presencia en España y los 400 del inicio de las relaciones diplomáticas con Japón. Su cabeza en España es Ángeles Delgado (Sevilla, 1962), economista que se inició en 1984 en el sector tecnológico. “Fui pionera en las ventas en España como mujer”, señala. Cuando la compañía nipona se instaló en el país, comercializaba grandes computadoras centrales. Ahora cuenta con 1.700 empleados, factura 272 millones de euros y posee tres centros de excelencia y una fábrica en Málaga.

Pregunta. ¿Se ha encontrado techos de cristal en las firmas tecnológicas?

Respuesta. Sinceramente, no. He tenido todo el apoyo y personas que me han ayudado a ascender. A los dos años ya dirigía un equipo de ventas. También he tenido la suerte de tener muy buenos jefes a lo largo de mi vida.

P. Conmemoran los 40 años de Fujitsu en España. ¿Qué tiene de particular una compañía japonesa?

Nos dirigimos a un mundo donde nada va a ser igual. La forma de comunicarnos cambia muy rápidamente”

R. Una empresa japonesa se distingue por su forma de implantarse en el mercado, con una combinación entre las capacidades globales y un gran arraigo en las sociedades locales donde opera. Hay otros valores que tienen que ver con la esencia japonesa, como el compromiso, el desarrollo de la relación a largo plazo, la flexibilidad, la capacidad de escuchar y centrarnos en las personas.

P. Desde fuera se nos ha visto muy negativamente, tan mal o peor que desde dentro. ¿Cómo ha convencido a sus jefes para seguir invirtiendo en España y en la planta de Málaga?

R. Demostrando que hay una organización que ha visto en la crisis una oportunidad, que es consistente, y cumple sostenidamente cumple sus compromisos, donde se desarrollan planes muy estratégicos para la compañía y muy innovadores. Desde Málaga, por ejemplo, se van a fabricar cajeros y prestar servicios en retail banking para todos los países europeos. En el último año, en un momento duro de crisis, Fujitsu batió aquí su récord de ventas en 40 años. La recesión ha hecho que los clientes se den cuenta de la necesidad de ser más eficientes y de reducir costes. En esto las tecnologías de la información son una palanca fundamental.

P. ¿Qué tendencias tecnológicas vamos a ver en los próximos años?

R. La visisón que tiene Fujitsu es que nos dirigimos a un mundo donde nada va a ser igual. Está cambiando aceleradamente la forma de relacionarnos, de comunicarnos y, al final, la forma en la que vivimos. Es una sociedad inteligente donde las tecnologías están al servicio de las personas y aportan prosperidad y bienestar.

P. ¿Cuáles van a destacar?

Somos un país poco intensivo en la utilización de tecnologías, en la Administración y en el sector privado”

R. Claramente, el internet de la cosas. Cualquier objeto de nuestra vida, no solo los ordenadores, va a estar dotado de inteligencia artificial y va a estar conectado a la red. Esto va a producir una gran cantidad de información. El reto es cómo convertir estos datos en conocimiento. Ahí entran tecnologías como la supercomputación, a través de la capacidad de hacer cálculos con el big data y analizarlos para convertirlos en conocimiento y generar nuevos servicios. Las tecnologías van a cambiar nuestra vida a diario y nos ayudarán a enfrentarnos a los retos como especie humana.

P. ¿Y en qué más?

R. Por ejemplo, las tecnologías en la nube y en pago por uso, porque cuando nuestras pymes emprenden una aventura internacional, necesitan fórmulas más flexibles, que permitan entornos multinacionales. También veremos mucho la movilidad del cliente en el retail y en la banca.

P. ¿Cómo se están adaptando las empresas al cambio?

R. Se ha retrasado la adopción de algunas tecnologías en el mercado español que se tendrían que haber adoptado antes. Ahora van a volver a surgir proyectos que se han quedado estancados por la crisis. Las Administraciones han puesto como prioridad el ahorro de costes ante una situación tan difícil. Pero el camino de la eficiencia tiene un límite. Hay que emprender el camino del crecimiento y de la competitividad. Tenemos que ser capaces de competir globalmente, promover que nuestras pymes sean capaces de internacionalizarse, que nuestras Administraciones se relacionen de forma diferente con los ciudadanos, haciendo más con menos. Hay que modernizarse en la prestación de la sanidad y de la justicia, donde el sector público tenga una agilidad adaptada a los negocios.

P. ¿En qué pueden mejorar las empresas españolas?

R. Deben ser mucho más intensivas en tecnología. Somos todavía un país poco intensivo en su utilización, tanto en la Administración como en el sector privado. Vamos a ser competitivos si logramos aportar valor a nuestros clientes. Eso debe pasar por la innovación.