El precio del dinero sigue en el 0,25%

El BCE se aferra a la vuelta al crecimiento para no actuar

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. EFE

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido, una vez más, permanecer a la espera. El riesgo más apremiante que está últimamente sobre la mesa se llama deflación, una caída prolongada de los precios. La inflación se mantiene en niveles bajos y muy lejos del objetivo del 2%. Pero la ligera mejora de la situación económica en la eurozona y el último dato de precios, algo mejor de lo previsto, ha lastrado cualquier movimiento.

El BCE ha dejado intactos los tipos de interés en el mínimo histórico del 0,25% y tampoco ha tocado la facilidad de depósito (tasa con la que remunera a los bancos por guardar el dinero en la hucha de Frankfort), que continúa en el 0%. “La recuperación económica está avanzando y nuestras proyecciones para los próximos dos años apuntan a una inflación baja seguida de un periodo en línea con el objetivo 2% aunque ligeramente por debajo”, ha señalado el presidente de la entidad, Mario Draghi, en la rueda de prensa posterior la reunión del consejo de gobierno.

Muchos analistas esperaban que tras no mover ficha el mes pasado, Draghi apostara por tomar partido este mes. El último dato de inflación de la zona euro, que se mantuvo en febrero en el 0,8%, una décima menos de lo previsto, ha servido para que el BCE ponga de nuevo el freno. La inflación pronosticada por la entidad para 2014 se redujo una décima hasta el 1% y para el último trimestre del 2016 calcula que alcance el 1,7%.

La subida del euro se come parte de la inflación

Draghi ha dado muchos detalles acerca de los motivos que han llevado al guardián de euro a no tomar medidas. Además de desgranar por trimestres las expectativas de inflación, el presidente del BCE ha explicado también la incidencia que ha tenido los tipos de cambio en el bajón de los precios “Entre 0,4 y 0,5 puntos de inflación se lo ha llevado la apreciación del euro desde 2012”, ha subrayado. La moneda única ha vuelto a repuntar hoy hasta los 1,384 euros por dólar.

El otro argumento para no tocar nada es la vuelta al crecimiento en la eurozona. Avanzó un 0,3% en el último trimestre del año pasado y el BCE ha aprovechado para revisar al alza sus previsiones. Una décima más de crecimiento (1,2%) para este año hasta alcanzar una tasa de actividad del 1,8% en 2016.

Draghi ha reconocido, en todo caso, la existencia de riegos para el crecimiento como “el desempleo estructural en algunos países”, la fragilidad de la demanda interna, las incertidumbres sobre los  de mercados emergentes, así como los acontecimientos geopolíticos que pueden afectar negativamente las condiciones económicas. En alusión a la crisis en Ucrania, Draghi ha dicho que “las interconexiones no son tan importantes como para sugerir un contagio grande de esta región. No obstante, la situación geopolítica puede genera acontecimientos imprevisibles y de gran alcance".

Entre las herramientas que Mario Draghi se guarda en la recámara destacan suspender el drenaje semanal de liquidez por el programa de compra de valores SMP (según sus siglas en inglés) que lanzó en el año 2010 y fue sustituido en 2012 por el OMT. “Está en nuestra lista pero de momento no vemos tensión suficiente en los mercados como para a usar este instrumento", ha señalado.

En cuanto a los problemas para desatascar las tuberías del crédito, Draghi ha insistido en que “el objetivo último es recuperar la confianza en los balances de los bancos”. Preguntado por los test de estrés que realizará la entidad a finales de este año y por su posible efecto pernicioso sobre la restricción crediticita. “El mecanismo clave en la transmisión de la política monetaria son los bancos. Reparar el canal bancario acelerará la transmisión de la política. En ese sentido, seguimos viendo una mejora en la financiación bancaria, en el núcleo de la zona euro y en la periferia.