2013, el peor año para la hostelería en España

La crisis deja secos a 10.000 bares

La crisis deja secos a 10.000 bares

El sector de la restauración terminó 2013 como el peor año de su historia y de la crisis, con el cierre de unos 10.000 locales, afectado también por una fuerte bajada de precios -de media del 15 al 20% en los últimos siete años-, según el presidente de la Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR), José María Rubio.

En una entrevista con Efeagro, Rubio asegura que “la agonía de la crisis un año más ha provocado que mucha gente no lo pueda resistir y que en el balance total de la crisis unos 60.000 establecimientos hayan cerrado sus puertas”.

Explica que una pyme del sector puede pasar de 20 a 8 empleados, pero que en un local que es atendido por un matrimonio los gastos se “comen” el escaso margen del negocio, a lo que se une que se ha producido una “competencia terrible en precios” que ha provocado que de media hayan bajado entre el 15% y el 20%, y llega un momento que, cuando no pueden aguantar más, cierran.

Según Rubio, la hostelería cerró el ejercicio 2013 con una caída de ventas del 1,5% pese al pequeño repunte del sector en agosto, cuando se alcanzaron cifras récord de turistas, y el sector arrastraba hasta entonces 63 meses de caídas consecutivas.

“No estamos despegando, al menos de momento. Si analizamos los datos de 2013, es en la costa -donde más influye el turismo- donde se ha crecido; son los casos de Baleares, Canarias y, sobre todo, País Vasco, pero los datos de la restauración en el interior de España arrojan un descenso superior al 6%”, precisa.

En su opinión, para que este sector crezca es necesario que despegue “el consumo interno, el de los españoles, que son quienes realmente gastan en restauración”.

Sobre todo, porque los turistas que vienen a España con el paquete de 'todo incluido' “no gastan nada, pero tampoco los que llegan como pensión completa o media pensión”.

Hay otros aspectos -añade- que ensombrecen las perspectivas, como el mayor coste que tendrán para las empresas y los trabajadores los gastos de alimentación a través de cheques restaurantes.

La Federación estima que el impacto en la facturación del sector por los vales de comida será de 500 millones de euros: “ahora cada vez más gente se trae la comida de su casa o el bocadillo”.

Incide en que la situación del sector es complicada, el IVA ha subido y los márgenes de los que no lo han repercutido se estrechan. “En general -asegura-, el objetivo actual del sector es perder menos o no perder”.

Rubio cree que el sector está resistiendo porque no se ha invertido en este tiempo de crisis, con establecimientos que están obsoletos, tanto desde el punto de vista estético como de maquinaria, el más importante y que puede permitir ahorros sustanciales a las empresas.

Por ello, asegura, el sector ha solicitado un Plan Renove para maquinaria de todo tipo (cámaras de frío, cocinas, cafeteras...) en los establecimientos de restauración, importante sobre todo cuando la crisis ha supuesto un cambio en los hábitos del consumo.

“La fidelidad se ha perdido, ahora los clientes quieren probar distintos bares y restaurantes, y las nuevas formas de comunicarnos han hecho que el bar haya dejado de ser el centro de reunión de partida para decidir dónde vamos después”.