Se mantendrán algunos pleitos y Argentina asume los de particulares

Repsol inicia la cuenta atrás para dar carpetazo al conflicto de YPF

Repsol ejecutará los bonos argentinos en dos años

A partir de ahora, debe resolver su conflicto con Pemex

Yacimiento de Vaca Muerta, de YPF.
Yacimiento de Vaca Muerta, de YPF.

El pasado viernes, la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, anunció vía twiter que había remitido al Congreso el proyecto de ley que establece la compensación a Repsol por la expropiación del 51% de YPF previo acuerdo de las comisiones de Presupuesto, de Asuntos Constitucionales y de Energía. Una vez se supera el trámite de estas comisiones, la norma deberá ser aprobada por el pleno. Todo apunta a que el proyecto de ley comenzará a analizarse a partir de hoy.

 El acuerdo establece el día 7 de mayo como fecha límite para su ejecución y, por tanto, que Repsol reciba los bonos estatales por valor de 5.000 millones de dólares (unos 3.600 millones de euros)incluidos en el acuerdo. De momento, el pacto ha sido sancionado ya por el consejo de administración de YPF, no porque requiera de su aprobación, sino porque el acuerdo implica el desitimiento de las acciones judiciales en marcha contra Repsol, que se presentaron a nombre de la petrolera argentina.

Otra traba superada es la valoración por parte del Tribunal de Tasación del país de la participación expropiada. Dicha valoración, en línea lógicamente con el importe pactado por el Gobierno, forma parte del acuerdo y está incluido en uno de los anexos.

En España, por su parte, los accionistas de Repsol deberán refrendar un acuerdo con el rimbombante nombre de Convenio de Solución Amigable y Avenimiento de Expropiación en la junta general convocada el 28 de marzo. Una vez resuelto este trámite solo quedaría el visto bueno del parlamento argentino.

De momento, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, ya ha avanzado la intención de la petrolera de vender el 12% remanente que tiene de YPF y de “monetizar” en el plazo de dos años los títulos públicos argentinos con que será compensada la compañía española, que forman parte de tres emisiones de deuda. El acuerdo está libre de cualquier riesgo de impago o reestructuración de la deuda e incluye una emisión complementaria por otros mil milones para respaldar, de ser necesario, las posibles depreciaciones de aquellas en los mercados internacionales.

Por tanto, Repsol ya no tiene tanta prisa en colocar unos bonos, con distintos vencimientos (el último en 2033) y una rentabilidad media del 8%, que le proporcionaría unos intereses de 4.500 millones de dólares de no ejecutarlos y esperar hasta el final. Eso no será así a la vista de las declaraciones de Brufau.

Repsol debe anular 19 demandas iniciadas en Buenos Aires, Nueva York y Madrid, según consta en el anexo VI del acuerdo y deberá lograr que se desactiven otras 9 causas contra Argentina por parte de directivos de la compañía. Por su parte, el Estado argentino se compromete a desistir de todas los pleitos contra la petrolera española y a hacerse cargo de nueve demandas de terceros contra los españoles interpuestas por particulares, empresas proveedoras, dueños de campos de explotaciones petroleras y las que pudieran emprender ex empleados. Esta parte del acuerdo ha sido muy criticada por los medios argentinos.

Podrán mantenerse, sin embargo, las demandas cruzadas que haya o pueda haber entre las dos empresas por la transferencia de activos internacionales de YPF o por la responsabilidad por colocaciones de acciones de YPF en Nueva York.

Pemex y Gas Natural, las dos asignaturas pendientes

Para mal o para bien, Repsol ya puede pasar página al conflicto de YPF: por un lado, le ha supuesto unas minusvalías de 1.700 millones de euros, pero, por otro, le permite afrontar el futuro sin esa china política en el zapato. Resuelto el contencioso son Argentina al presidente de Repsol le quedan dos asignaturas pendientes:clarificar la posición de su accionista Pemex, que aspira a tener un mayor peso en la gestión de la petrolera española y tomar una decisión sobre su salida del capital de Gas Natural Fenosa.

La primera cuestión se podría resolver a lo largo de este año: por el momento, Repsol ha reforzado su blindaje contra los mexicanos, a los que solo les queda la vía política para conseguir su objetivo. De no lograrlo, no se descarta que abandonen definitivamente Repsol.

En cuanto a la desinversión del 30% de Gas Natural, tras la compensación económica de argentina (en tanto los vende, cobraría los intereses de los bonos) y la posibilidad de vender el 12% de YPF, parece no correr tanta prisa.