Tribuna

Un gran hito para Madrid

Muchas ciudades del mundo compiten por su modernidad innovadora con espectaculares proyectos arquitectónicos y desarrollos urbanísticos singulares que buscan la calidad urbanística. Los casos de éxito se han ido convirtiendo en referencias mundiales.

El formidable esfuerzo realizado por mucha gente para lograr que Madrid fuese Sede de los Juegos Olímpicos 2020 habría supuesto una oportunidad magnífica para reactivar el impulso innovador de nuestra ciudad, paralizada en los últimos años como consecuencia de la crisis económica.
En esta circunstancia es necesario proponer ideas y proyectos con espíritu ambicioso y optar por apuestas urbanísticas arriesgadas como medio para retomar un impulso innovador.
Este tipo de apuestas, ya realizadas en Madrid por políticos con ambición como la ejecución  de las cuatro Torres de la Castellana, el soterramiento de la M-30, la recuperación del río del Parque de Río Manzanares o la rehabilitación de los Mataderos, obras todas ellas de envergadura, ofrecen hoy una imagen de la modernidad de Madrid que nadie discute y que están sirviendo de modelo a otras ciudades.

El objetivo de este artículo es proponer una idea urbanística moderna, consistente en una reordenación valiente y atractiva del eje Atocha-Méndez Álvaro, proyectando nuevas Torres de alturas similares a las de la Castellana en una zona cercana de Atocha con un extenso vacio urbano sin edificación planificado actualmente para viviendas y oficinas.

La calle Méndez Álvaro a la que da frente esta zona puede constituir una prolongación del Paseo del Prado y de la Castellana pero con una accesibilidad privilegiada al estar junto a la Estación del AVE de Atocha, la Estación Sur de Autobuses, el Metro con su Línea Circular y el Intercambiador de Cercanías, con entrada directa desde las circunvalaciones de la M-30 y M-40. Las nuevas Torres constituirían un hito arquitectónico y permitirían encuadrar la referencia norte-sur de la capital, enfatizando el eje del Paseo de la Castellana como espina dorsal de la ciudad. Hay que tener en cuenta que las Torres de la Castellana se visualizan desde muchas zonas de Madrid y desde sus alrededores y se ven muy bien cuando se aterriza en Barajas, dando la sensación de que su ubicación corresponde a la zona de mayor desarrollo en la ciudad, tal y como ocurre en otras ciudades con torres similares.

Esta sensación puede desvirtuar la percepción real del centro de la capital que se encuentra entre Atocha y la Plaza de Castilla, por esta razón las nuevas torres de Atocha enmarcarían la ciudad con un equilibrio espacial y además aportarían como valor añadido unas vistas espectaculares del centro histórico y de la almendra central, incluso con mayor atractivo de paisaje urbano que las Torres de la Castellana.

La zona de Méndez Álvaro tiene también una gran cercanía al centro cultural y de museos de Madrid y permitiría convertir esta parte de la ciudad en una centralidad que realzaría su modernidad destinándola a los mismos usos de oficinas y viviendas pero complementados con servicios de ocio y de relación en un punto neurálgico de entrada a la ciudad, con transportes públicos de rango nacional, regional y local. Con independencia de las dificultades por las que esta pasando el mercado inmobiliario en la actualidad, la solución propuesta supondría con total seguridad una reactivación de la actividad inmobiliaria en esta zona, al tener las nuevas Torres un valor de mercado muy superior en comparación con las previsiones actuales del diseño urbanístico vigente, debido naturalmente a su singularidad.

Una ciudad que enmarca su eje urbano principal con dos escenas arquitectónicas tan significativas al sur y al norte como las Torres de la Castellana y las nuevas de Atocha, además de potenciar su perfil urbano permite convertir su espacio central en un motor de renovación y propiciaría la rehabilitación tantas veces buscada de todos los aledaños.

No cabe duda que cualquier propuesta innovadora dentro de una ciudad da lugar a los correspondientes debates públicos y más si se trata de un proyecto significativo como este tipo de Torres, máxime si se plantean en un marco legal contrario a permitir más de tres alturas a las nuevas edificaciones, concepción urbanística de aprobación reciente que es a todas luces discutible. Pero se debe recalcar que hay muchos ejemplos de soluciones imaginativas que han supuesto beneficios para las ciudades, generando riqueza y actividad para todos sus actores, empezando en este caso por el propio Ayuntamiento y repercutiendo al final en beneficio para todos los ciudadanos madrileños.

El momento adecuado para proponer estos proyectos es ahora, dado que el Ayuntamiento de Madrid ha iniciado una Revisión del Plan General de Ordenación Urbana, que está en periodo de información pública con objeto de formular sugerencias, y el nuevo Plan permitiría estructurar legalmente esta propuesta al igual que otras actuaciones que habrá de acometer y que necesita Madrid para lograr su reactivación.

Leopoldo Arnaiz Eguren es arquitecto urbanista.