Editorial

Repsol cobra y se olvida de pleitos

El consejo de Repsol ha decidido zanjar el conflicto financiero que mantenía con la República Argentina por la expropiación de su capital en Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), que había entrado en la espiral inacabable de los pleitos internacionales. Aunque Repsol hubiera preferido siempre los activos industriales que físicamente había adquirido en el balance de la petrolera, ha logrado algunas pequeñas victorias impensables cuando la excitación política le expropió sus acciones y el control de las reservas en suelo austral. Ha logrado un acuerdo de cobro cuando había una duda generalizada sobre la posibilidad de hacerlo, y ha logrado que un mal pagador quede atado a un compromiso efectivo contra la depreciación de la moneda de transferencia, en este caso los denostados bonos de un Tesoro con la credibilidad cuestionada. Los accionistas de Repsol ya se habían hecho casi a la amarga idea de que nunca cobrarían. Y han logrado hacerlo, y conviene valorar el reembolso de una cantidad seguramente inferior a la esperada, pero efectiva desde el principio, a la quimera que proporciona una cadena de pleitos incuantificables. Repsol podrá ahora concentrar sus fuerzas en la búsqueda de alternativas de inversión, que además podrá financiar con los 5.000 millones de dólares frescos de Argentina.

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