Actual profesor en la Universidad Camilo José Cela

Muere David Taguas, director de la oficina económica de La Moncloa con Zapatero

Muere David Taguas
David Taguas, director del Instituto de Macroeconomía y Finanzas (IMF) de la Universidad Camilo José Cela.

David Taguas, director del Instituto de Macroeconomía y Finanzas (IMF) de la Universidad Camilo José Cela, ha fallecido a la edad de 60 años de forma repentina, informaron a Europa Press en fuentes de su entorno.

Taguas fue director de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno entre 2006 y 2008 durante la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, y posteriormente pasó a presidir la patronal constructora Seopán.

David Taguas es estadístico técnico Diplomado del INE y profesor de Macroeconomía en la Universidad de Navarra y en distintos másters. También ha sido profesor de Macroeconomía en ICADE (1990-97) y en distintos cursos de Doctorado y Estudios de Postgrado.

Entre octubre de 1997 y diciembre de 2006 fue subdirector del Servicio de Estudios y Deputy Chief Economist del grupo BBVA. Anteriormente desarrolló su actividad profesional en el Ministerio de Economía y Hacienda como asesor de la Secretaría de Estado de Hacienda (1991-97), habiendo dirigido distintos proyectos de la investigación en las áreas de macroeconomía, política fiscal y monetaria, y economía regional. 

La muerte de David Taguas, se ha producido justo nueve días después de que se publicara su último libro, en el que tenía depositada mucha confianza y en el que abogaba por concluir la estabilización macroeconómica para asentar la recuperación y lograr un crecimiento sostenido.

Su último libro

El libro, editado por Deusto, lleva por título 'Cuatro bodas y un funeral', y se ha convertido en el legado del pensamiento económico de David Taguas. En él, intentaba responder a la pregunta de por qué la crisis está siendo tan duradera e intensa en la economía española.

La tesis que sostenía es que la intensidad de la crisis está relacionada con las 'cuatro bodas' que la sociedad española ha tenido en las últimas décadas: el apego al gasto público, la excesiva ponderación del presente en la decisión intertemporal entre consumo y ahorro, el mantenimiento del poder adquisitivo, que en muchos casos traslada al resto de la sociedad los costes de algunos colectivos y la excesiva dependencia del crédito. El funeral no es otro que la elevada deuda pública y el “inaceptable” nivel de desempleo.

El libro sostiene que la crisis no ha sido homogénea, sino heterogénea, se ha desarrollado a lo largo de diferentes fases en las que han ido cambiando los principales interrogantes y las restricciones de la economía. En definitiva, está siendo una crisis de naturaleza mutante. En la primera fase, la crisis adquirió el carácter de global y se hundieron la confianza y las expectativas de actividad. Se secó la liquidez y la restricción de demanda ganó peso y, probablemente, predominó durante la segunda fase de la crisis, entre septiembre de 2008 y la primavera de 2010.

La crisis griega desembocó en la crisis de deuda soberana, que se caracterizó por su asimetría sobre las economías. Se centró la atención en la sostenibilidad de la deuda de las economías periféricas europeas y exigió la necesidad de emprender procesos de consolidación fiscal para estabilizar sus cuentas públicas. La crisis había mutado su naturaleza. La economía española estaba inmersa en una crisis de deuda.

Restricción de capital

La restricción que predomina desde entonces es la de capital, no la de demanda. La intensificación de las tensiones financieras, tras la crisis portuguesa, en la primavera de 2011 desencadenó la cuarta fase de la crisis, que se caracterizó por la nueva desaceleración de la actividad. El economista creía que la quinta fase que se inicia ahora debería ser la de la recuperación y el crecimiento sostenido.

El problema es que España no ha finalizado la estabilización macroeconómica. Y ello por varias razones. Primera, el déficit público sigue siendo muy elevado. Segunda, la deuda pública continúa creciendo y pronto sobrepasará el 100% del PIB. Tercera, el gasto público alcanzó el nivel récord del 48,3% del PIB en septiembre de 2013, dos puntos más que en diciembre de 2011. Y cuarta, la posición de inversión internacional neta (PIIN), la diferencia entre los activos españoles en el resto del mundo y los pasivos, se sitúa en el -97,8% del PIB y ha disminuido 7,5 puntos adicionales desde diciembre de 2011.

“Para que la quinta fase pueda ser la de la recuperación y el crecimiento sostenido de la actividad y el empleo resulta imprescindible concluir la estabilización macroeconómica”, señalaba Taguas.

Reducción de gasto público

Según el que fue exdirector de la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno entre 2006 y 2008, en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, la reducción del gasto no productivo es determinante para ello y para elevar el ahorro público, desde el -5,1% del PIB actual.

Es necesario que el sector público al menos no detraiga recursos del sector privado, por lo que debe aumentar 5 puntos del PIB. “La única vía para el crecimiento sostenido requiere aumentar la inversión. Pero para poder hacerlo es necesario aumentar el ahorro simultáneamente”, afirmaba en el libro. David Taguas creía que la reducción del gasto público debería permitir la bajada de impuestos a las familias, al menos revertir las subidas llevadas a cabo desde 2010, “lo que sería el factor de impulso del ahorro”.

David Taguas creía que el ahorro de las familias debe aumentar al menos seis puntos del PIB. “Esta es la vía de salida para que pueda aumentar la inversión, para que sea factible la devolución de la deuda externa y, en definitiva, para que pueda haber un período de crecimiento sostenido de la actividad y del empleo”, aseguraba.

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