Nouy vigilará a los 128 mayores bancos de Europa

La supervisión financiera ya no es solo cosa de hombres

Daniele Nouy
Daniele Nouy

Aparte de Merkel, quizá sea la mujer más poderosa de Europa. O, como mínimo, la más temida por un sector tan poderoso y varonil como el financiero. Se llama Daniele Nouy y el pasado 27 de enero se convirtió en la máxima autoridad del organismo encargado de vigilar a los 128 mayores bancos de Europa, un mundo en el que supervisores y supervisados rara vez dejan hueco para las mujeres.

Nouy presentará hoy su primer informe ante el consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin), en el que detallará los trabajos a marchas forzadas que se están llevando para que el organismo de supervisión esté plenamente operativo en noviembre de este año.

El documento relata con términos casi castrenses la ingente operación que supone el reclutamiento de casi un millar de personas; la preparación de una cartografía bancaria sin precedentes en Europa para conocer las ramificaciones exactas de cada entidad; y el diseño de una red de inspección coordinada desde Fráncfort pero desplegada en un total de 18 países.

Al frente de ese ejército figurará Daniele Nouy (1950). Y quienes la han tratado aseguran que cabe esperar de ella una dedicación completa, “casi monacal”. Ni siquiera parece importarle cambiar París por Fráncfort, una ciudad, esta última, que no siempre tiene fácil demostrar su atractivo. “Solo me importa mi mesa de trabajo”, señaló Nouy en la Comisión de Economía del Parlamento Europeo, en la audiencia previa a su nombramiento.

Esa misma Comisión avaló su elección por 29 votos a favor, ninguno en contra y una abstención, en una clara señal de confianza que se extiende a la número dos de Nouy, la alemana Sabine Lautenschläger (1964), que al mismo tiempo será la única mujer en el comité ejecutivo del Banco Central Europeo.

El Parlamento se anota con cierto orgullo el tanto, porque “reclamábamos desde hace tiempo la incorporación de mujeres a la cúpula del BCE y hemos logrado colocar a dos”. Pero añaden que el equilibrio de género no ha sido el elemento fundamental para la elección de Nouy y Lautenschläger. “Ambas vienen del sector de la supervisión bancaria y tienen una larga e intachable trayectoria”, señalan desde el Parlamento.

¿Mano dura?

Ambas llegan, además, alardeando de mano dura, aunque el tiempo dirá si son tan implacables como parecen. “Hay que aceptar que algunos bancos no tienen futuro”, señalaba Nouy en una entrevista con el diario Financial Times en relación con las entidades que suspendan estrepitosamente los próximos tests de estrés.

Lautenschläger, por su parte, luce varias muescas en su antigua cartuchera de responsable de las supervisión financiera en Alemania, donde se liquidaron algunas entidades bajo su mandato. Ella misma destaca también que obligó a los bancos a reforzar su capital al obligarles a deducirse las pérdidas todavía no materializadas.

Fuentes del sector relativizan ese pasado de “duras”. “Ni Francia ni Alemania son países famosos por un tratamiento excesivamente estricto de sus bancos”, señalan con cierta ironía esas fuentes. Y recuerdan fiascos como el de Dexia, en el país de Nouy, o el siempre mencionado y nunca comprobado agujero negro en las entidades alemanas.

De momento, las dos ejecutivas prometen que el nuevo organismo marcará un antes y un después en la supervisión del sector. Algo cierto, aunque solo fuera por el cambio de género.

Guindos se deja querer como futuro presidente del Eurogrupo

“Estaré donde me diga el presidente [Rajoy]”·, aseguró ayer en Bruselas el ministro de Economía, Luis de Guindos, ante los insistentes rumores que le colocan como primer presidente permanente del Eurogrupo (consejo de ministros de Economía de la zona euro).

Las apuestas arreciaron después de que el actual presidente, el ministro holandés Jeroen Dijsselbloem, reconociera el fin de semana en una entrevista que su cargo (que expira en 2015) podría entrar a formar parte de la retahíla de puestos que se van a repartir en Bruselas después de las elecciones europeas de mayo.

Guindos, al que Bruselas atribuye buena parte del éxito del rescate de la banca española lleva dos meses prodigándose en actos en la capital europea, donde ha compartido estrado con el ministro alemán, Wolfgang Schäuble, la directora-gerente del FMI, Christine Lagarde, o ayer, con el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría.

El propio Guindos pelea desde hace meses para recuperar la cuota de poder perdida por España tras su salida del comité ejecutivo del BCE. De momento se ha logrado un cargo en el Mecanismo único de supervisión, donde Ramón Quintana, ex Banco España, ocupará una dirección general, a las órdenes de la francesa Daniel Nouy y la alemana Sabine Lautenschläger. Margarita Delgado, también procedente del Banco de España, ocupará una subdirección general.

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